Una veintena de personas muere este año en relación con el amianto en Euskadi

Son 17 muertos este año en relación con el amianto en Euskadi, “pero se trata de 17 personas que formaban parte de Asviamie”, puntualiza Jesús Uzkudun, de la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi. Y es que la mayoría de los afectados por enfermedades relacionadas con el amianto no forma parte de la entidad o, lo que es peor, decide no denunciar. No hay porcentajes de cuántos deciden no tomar medidas, pero en Asviamie tienen claro que “es la gran mayoría”.
“Sigue habiendo desconocimiento sobre el tema. Ayer mismo estuve con un pensionista que no sabía que la enfermedad profesional no prescribe y hace poco me decía otro que él no había trabajado nunca con amianto, que siempre había trabajado en astilleros. Sin embargo en los astilleros trabajan con uralita, que tiene un 20% de amianto, y cortarla es un riesgo”, explicó Uzkudun a DonostiTik.
Además del juicio de este pasado jueves en Donostia, Asviamie tiene otro el miércoles en Bilbao, uno más el jueves en Donostia y antes va a registrar dos nuevos casos para que sean investigados. “En Francia o Alemania se reconocen mil casos anuales”, calculó Uzkudun. “Aquí seguimos sin tener inventarios de en qué obras se ha utilizado el amianto y el goteo de casos es continuo”.
Recuerda Uzkudun que el Consejo Económico y Social Europeo optó por erradicar el amianto, pero que sólo Polonia ha fijado un presupuesto para poder llevar  a cabo esta medida. Y respecto al Fondo de Compensación aprobado por el Congreso a iniciativa del Parlamento Vasco “está muy bien… siempre que cuente con recursos suficientes”.
Mamen Sarriegi, de Asviamie, entiende que resulte difícil denunciar los casos. “Mi aita murió hace diez años, era trabajador de CAF. Fue de los primeros casos y sé lo que hemos pasado. Los tribunales nos dieron la razón, pero el día que terminó todo lloramos. Denunciar supone llevar testigos, demostrar que has trabajado en esa empresa y con ese material… es complicado. Aunque la verdad es que entre los trabajadores suele haber mucha  solidaridad”.
El desconocimiento en un primer momento y la desidia después (“todavía hay personas que luchan dentro de las empresas para se hagan listados correctos con todos los que han trabajado con el amianto para que tengan una revisión al año) han provocado ese “goteo continuo” de casos de los que habla Uzkudun. Pero el adenocarcinoma pulmonar o el mesotelioma, entre otras enfermedades, todavía no tienen visibilidad pública en la mayor parte de los casos.
“A una persona que lleva tiempo jubilada le dicen que está enferma y tiene que afrontar la enfermedad y meterse en vías judiciales en un momento que es muy difícil para toda la familia. Además ahora se sabe cómo terminan estas enfermedades”, opina Mamen Sarriegi. “Pese a todo hay que denunciar”.

 

donostiTik

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