Seguimos caminando… (Un análisis del referéndum en las Universidades)

Durante el día 12 de diciembre se llevo a cabo en la Universidad Complutense y Politécnica de Madrid un nuevo referéndum con el objetivo de que la juventud pueda decidir en un futuro todo aquello que se les negó a sus madres y padres. El éxito de la convocatoria es innegable debido a los resultados, un total de 15.028 votos que hacen visible una demanda que ya se había expresado previamente en distintos barrios, llevando a cabo un proceso tan necesario como es el de unir movimiento popular y estudiantil, tarea pendiente durante muchos años que parece que, gracias a estas dinámicas, puede materializarse. La jornada se desarrollo en general con normalidad salvo los incidentes acaecidos en las facultades de Farmacia, Ciencias de la información y Medicina, donde las autoridades de dichos centros prohibieron colocar las mesas con las urnas dentro de los edificios por lo que hubo que colocarlas en el exterior. En el caso de Medicina cabe apuntar que finalmente se volvió a dejar que hubiese urna en el interior.

A pesar del silencio mediático, nada parece indicar que todo este proceso iniciado en los barrios y secundado posteriormente por las universidades vaya a parar, por lo que podemos estar ante una importante articulación del movimiento estudiantil a nivel estatal, denunciando no solo la institución monárquica, sino que también se genera un discurso de rechazo al régimen que esta representa, el cual, tal y como se apuntaba en la propia papeleta del referéndum, se muestra incapaz de resolver los problemas reales de la gente, por lo que sólo mediante un proceso constituyente participativo se logrará garantizar los derechos de las clases populares y de los pueblos.

Después de la muerte del dictador no hubo en España ese período constituyente que ahora se reclama, sino una reforma del poder constituido para darle continuidad adaptándolo al nuevo escenario histórico en lo que el gran muñidor de la Transición, Torcuato Fernández-Miranda, definió como pasar de la ley a la ley, y la ley de la que se partía era nada menos que los Principios Fundamentales del Movimiento y el golpe de Estado del 18 de julio. De hecho, Juan Carlos I no jura la Constitución sino que la sanciona porque se considera que su poder está por encima de la carta magna que lo que hace es blindar ese poder para evitar ser redistribuido en la eventualidad de un episodio constituyente o como, apelando al miedo que tanto cultivó el franquismo, el mismo Fernández-Miranda argumentaba: “Sin rupturas traumáticas que dieran paso a la revolución.” Es por ello que decimos que a nuestros abuel@s, madres y padres se les negó el derecho a decidir que ahora reclamamos, no sólo los estudiantes de las universidades del estado español sino que también merece una especial mención todo el movimiento popular articulado entorno a esta demanda, y sin duda también la lucha del pueblo catalán por lograr su legítimo e inalienable derecho democrático a su autodeterminación. El 1 de Octubre y todo lo acontecido en los últimos tiempos en Cataluña debería servirnos no solo de ejemplo sino que también nos debería llevar a la reflexión y a no repetir errores pasados, ya que en Cataluña a quedado sobradamente demostrado que sin la ruptura con el régimen del 78 (en el cual debemos incluir la Unión Europea, Euro, OTAN, Deuda, …) el pueblo catalán no podrá ejercer sus derechos, pero tampoco el resto del estado español.

Este 12 de Diciembre la comunidad universitaria de la UCM y de la UPM no a hecho más que unirse a la revolución democrática que ya recorre todo el estado, que pretende, por fin, materializar el lema de “Obreras y estudiantes, unidas y adelante”. Y es que, tal y como apunta el compañero Ramón, un estudiante mayor pero con espíritu joven y rebelde, “la referencia de la consecución de la república son los jóvenes que hoy nos han dado una lección de perseverancia y de espíritu de superación de esta situación tan desagradable que vivimos en España. No los intentéis contaminar, son la vanguardia, algunos pertenecerán a partidos políticos, pero sus ideas son libres, acaban de demostrarlo. Mi enhorabuena y gracias por dejarme compartir con vosotros vuestro espíritu de libertad. Utilizarla con la misma energía que habéis utilizado hoy.

Salud y República. Descansad, que mañana es otro día distinto, gracias a vosotr@s.

Un fuerte abrazo republicano.

Hasta la victoria siempre. Y es que ser joven y no ser revolucionario es una contradicción, incluso biológica, y lo más importante; si no luchas por algo, morirás por nada. Por tanto continuemos organizando la lucha.
Seguimos caminando.

Aritz

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