Mucho más que un cartel eco

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2 comentarios

  1. PartisanaIlustrada

    La producción de mercancías del sistema pornocapitalista tanatocrático es destructiva desde sus raíces hasta su atroz consumismo.

    Sólo hay una salida, pero que, al parecer, nadie ni la quiere ni la desea ni se ve factible: un eCOMUNISMO ILUSTRADO DEMOCRÁTICAMENTE que apueste radicalmente por el decrecimiento. Ya no es posible ni tan siquiera el crecimiento cero como proponía el filósofo alemán Wolfgang HÄRICH en los malogrados años setenta de la pasada centuria.

    Por eso la disyuntiva sigue siendo la que ya apuntara Rosa LUXEMBURGO y que ha de ser actualizada para que se pueda ver cada vez más clara: O barbarie pornocapitalista tanatocrática O ecoMUNISMO ilutrado racional y democráticamente.

  2. PartisanaIlustrada

    La producción de mercancías del sistema pornocapitalista tanatocrático es destructiva desde sus raíces hasta su más que atroz consumismo.

    Sólo hay una salida, pero que, al parecer, nadie ni la quiere ni la desea ni se ve factible: un eCOMUNISMO ILUSTRADO DEMOCRÁTICAMENTE que apueste radicalmente por el decrecimiento. Ya no es posible ni tan siquiera el crecimiento cero como proponía el filósofo alemán Wolfgang HÄRICH en los malogrados años setenta de la pasada centuria.

    Por eso la disyuntiva sigue siendo la que ya apuntara Rosa LUXEMBURGO y que ha de ser actualizada para que se pueda ver cada vez más clara: O barbarie pornocapitalista tanatocrática O ecoMUNISMO ilustrado racional y democráticamente.

    Hoy es de una radical exigencia el realizar un proceso de formación radical en ciencias ecológicas para poder garantizar universalmente la vida a todos los seres (superando las morales antropocéntricas y de injusta jerarquización especista) que formamos el planeta Tierra.

    Ya no basta con levantar la bandera roja de la clase obrera y reproducir automáticamente consignas que ya no movilizan a casi nadie.

    Es más que urgente el ponernos manos a la obra y realizar la tarea de reeducación de jueces, profesores, periodistas, economistas, arquitectos, abogados y demás ralea que se autoproclama como paladines de la clase media y que no tienen más función que atrincherarse en sus jodidos privilegios de clase para que no se vea la realidad tal y como ésta se manifiesta a diario en su más cruda y extrema miseria oncológica socialmente hablando.

    O con otras palabras: necesitamos otra escuela para transformar radicalmente las estructuras injustas de este sistema criminal y tóxico.

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