MAITÉ CAMPILLO. El libro que no querían publicar

Aprendí administración de las hormigas; música, oyendo los aguaceros; escultura buscando parecido a los seres en las líneas de las rocas; color, en la luz; poesía, en toda la naturaleza [Salvador Rueda Santos (poeta), hijo de jornaleros]

Así se templo el acero… Nikolái Ostrovski

“Lo más valioso que un hombre posee es la vida. Se le da a él sólo una vez y por ello debe aprovecharla de manera que los años vividos no le pesen, que la vergüenza de un pasado miserable y mezquino no le queme y que muriendo pueda decir: he consagrado toda mi vida y todas mis fuerzas a lo más hermoso en el mundo, a la lucha por la liberación de la humanidad”

El 30 de diciembre del 2010 Ángel Campillo (“Edu”, nombre militante que le representa), el que durante toda una vida no cesó en el avance internacionalista, en lucha antifascista y antiimperialista, viajando sin desmayo, reuniendo y concienciando, organizando, debatiendo, coordinando… toma el tren de su último viaje. Su gran mérito: la integridad, dignidad, la forma magistral con que supera su trágico pasado, tomando consciencia de los hilos internos que lo mueven; y las huellas de la represión siguieron pasando factura, vivenciando consciente los

“últimos” culatazos (1975) del nudo corredizo. Dirigente marxista-leninista y por ende frapista, impulsor del FRAP y camarada de los últimos fusilados del fascismo. Grandes conocimientos y capacidad intelectual. Se encontraba escribiendo unos apuntes históricos y personales como base de un libro que pretendió ver publicar, folios manuscritos más o menos estructurados en capítulos. Tenía título para el libro: “Incomunicado”. Porque incomunicado y desaparecido estuvo un mes por distintas comisarías del franquismo, o fascismo español que es lo mismo. Donde le trataron con exquisita cordialidad y amabilidad, tal fue así, que le dejaron al borde de locura y muerte. Su madre “la morena” (de nombre originario Julia), recogió del hospital psiquiátrico de León una camisa hecha un guiñapo, rasgada y mugrienta de sangre de su hijo, tras más de 21 días incomunicado y 8 de psiquiátrico, pasan a informar que <su hijo se encuentra “desde hoy en prisión”; pueden cursar visita (?)>

La declaración ante el Juez de instrucción es la siguiente:

Que el Sr. Instructor dispone su remisión al Ilustrísimo Sr. Juez de instrucción de guardia de la ciudad de León pasando a disposición el detenido… ¡Tiene que firmar cada uno de estos folios de los cuales quede recogida su declaración! El Ilmo. Sr. Juez, leyendo los folios, frente a mí y a los dos agentes de la policía armada que me “custodiaban” manifiesta… ¡Vaya! ¿Conoce usted al Sr. Sánchez Ferlosio? <<No Señor, no conozco a ningún Sánchez Ferlosio, no conozco a nadie de los que puedan poner o venir en esos papeles. No me responsabilizo de nada de lo que puedan reflejar los mismos. Todo lo que ahí pueda indicar o esté transcrito es para intervención de los archivos de la BPS, de la actuación criminal y de los métodos de tortura física y moral, es el producto inventado y amañado de más de 21 días de detención, sin tener derecho a un abogado, sin comunicar mi paradero a mi familia, privándome de todo lo fundamental con el claro propósito de quebrarme, de romperme en mil pedazos hasta dejarme sin vida>> El juez de guardia de Primera Instancia de los juzgados de León en la plaza de San Isidoro, rápidamente captó el mensaje, bajó los ojos y siguió leyendo, como si la cosa no fuera con él… Y es que en la España de Franco, ya lo dijo el dictador “Aquí todo está controlado, esto está atado y bien atado, nada quedará al azar cueste lo que cueste”. El atestado tenía la fecha, en la comisaría de León el 15 de marzo de 1969, había sido detenido el 23 de febrero. El próximo paso sería la nueva cárcel para esquizofrénicos en León: donde permanecería 8 días más, incomunicado, aparentemente para no “contaminar”… Pero no me importaba, empezaba a percibir que mi ideología me acompañaba y quizá me encontraba más fuerte y seguro que el día de mi detención.

Una sensación de alivio se apoderó de él como luz intermitente a acompañarlo camino de la celda. Pero, ¿quién era Ángel Campillo?… No faltó el drama en su vida. Edu era mágico en destellos, entusiasta, militante ortodoxo, gran capacidad de trabajo y resistencia, y siguió resistiendo hasta sus últimos días. El faro abre alumbrando una parte de su vida para que la lucha brille con luz propia y nada ni nadie lo pueda apagar. 1964, un grupo de militantes del PCE, rompe con la dirección carrillista propensa a la “reconciliación nacional” en plena dictadura. Edu junto a un puñado de

camaradas (entre ellos algunos de sus hermanos) funda el MOR (Mundo Obrero Revolucionario). Poco después se unen a otros dos grupos, y algunos militantes desperdigados exiliados por Latinoamérica y Europa. De estas uniones surge el PCE (ml), posteriormente la JCE (ml) como una vanguardia joven integra y combativa, algunas otras organizaciones más hasta llegar a impulsar el FRAP. Desde el primer momento fue miembro del comité central. Poco después ascendió al comité ejecutivo y secretariado; desempeñando la dirección de Secretario de Organización hasta ‘ser detenido e incomunicado por la policía francesa’ acusado de ser uno de los organizadores de las revueltas de Mayo del 68. Entregado a la española en enero de 1969, siguió incomunicado y torturado salvajemente durante más de 21 días en diferentes comisarías. Tras ellas, siguió incomunicado otros 8 más en el psiquiátrico. Posteriormente encarcelado, dispersado, por varias mazmorras de la Península. Fue el primer preso político entregado por la República francesa al fascismo español tras la II Guerra Mundial.

El rostro humano es el más interesante de todos los mapas del mundo. La lucha por la supervivencia está marcada por el deseo de vivir sin cadenas. Jamás traicionó a sus camaradas. Quién se resigna y permite ser subyugado por el terror de la fiera abandona el campo de batalla. Condenado a presidio por el TOP recorre diferentes cárceles del Estado. A su salida pasa clandestinamente la muga reincorporándose a su tarea directiva. Años más tarde encabeza la organización de Euskadi y sufre nuevamente la investida; su pequeña mochila queda arrinconada, la brújula que alumbraba su paso clandestino deja de ver la luz ¡Que negros contrasentidos han ido forjando la historia! Sería nuevamente detenido. Y las contradicciones en el seno del partido se agudizan. Contradicciones antagónicas entre miembros de la dirección y la base cada vez más diezmada. La balanza interna no mide el valor de la fuerza, van perdiendo consistencia los cuadros intermedios.

En 1983 deja el Partido al que consagró gran peso de sus horas con sus días y sus noches. Marcados los últimos años por un sin sentido, dolor amargo, desgaste estéril e impotencia. Delante lo que de PCE(ml) y FRAP quedaba. Adelante el desacuerdo, se impuso, y la imposición avanzó un “centralismo democrático” de nuevo rumbo político a la nada. Marcha atrás; salto al vacío tras pasos de gigantes asumidos. Y me pregunto al escribir esta nota histórica, dentro del ámbito internacional al que pertenezco, donde carajo va la lucha a estrellarse ¡Las manos de la asfixia avanzando y la miopía cubriéndonos la mirada! Claro que el mundo de los abrazos anda segado, guillotinando, sería la precisión más exacta a favor de lo políticamente correcto. Y, no, no es el caso, ni de una sola persona ni de un solo país, es historia reciente en memoria de todos contra el fascismo. “Edu” o Ángel campillo, no ha escrito un libro “sólo” de sus memorias, sino un libro de episodios revolucionarios de parte de la historia del siglo XX, episodios que fue describiendo durante los largos días y noches de intensas torturas.

“Incomunicado” surge como las llamaradas de Durango y Gernika. Es el terror, la tortura, la incomunicación absoluta. Lo que asumí con toda su carga; bloqueado

desde hace seis años que no quisieron publicar. Sabía que Edu estaba escribiendo un libro, manteníamos una correspondencia regular, una comunicación amena y recíproca, algunos encuentros personales donde me ponía al día de las notas que estaba escribiendo o enviaba parte de ellas. Semanas antes de dejarnos me comunicó que estaba prácticamente acabado y me enviaría una copia, la copia no llegó. Cuando viajé meses después para intentar recuperar el manuscrito ‘su compañera’ me dijo que ella no lo tenía. Lucha tenaz para recuperar el manuscrito original. Después de varios meses de llamadas y tensiones al final se entrega lo que “Edu confió” (?). Tras la primera lectura de esta entrega nos dimos cuenta que faltaban capítulos según la correspondencia que yo tenía, relativos a la militancia, Partido, etc., nunca apareció. Estaba claro que alguien hizo desaparecer lo que no querían que apareciera.

El libro pues empezó a ocupar una posición estratégica frente a la imposición. Un gran ojo de luz y punto privilegiado de lucha, de internacionalismo, guía para conocer otros pueblos del mundo en lucha, y a la vez se identifica claramente como resistencia antifranquista contra la dictadura. Tras estructurar lo conseguido y dar forma en formato digital se me planteó una duda. Edu entre apuntes había escrito tres nombres de posibles editoriales “como faros de relieve que podrían editar Incomunicado”. Una editorial vasca que había dejado de publicar en esos momentos “Likiniano”, otra de un “amigo-camarada”, otra “famosilla de un posible colega” de cuyo nombre no me acuerdo; me decidí por la de… “Edu para mi fue como un hermano”; consciente que (y dado el poco tiempo, un suspiro, que tuvo como militante) de camarada no quedara ni la punta de cola de un gato recién nacido; odisea reflejada en la introducción del libro. De oca en oca, varias fueron las editoriales supuestamente “comunistas” (muy comunistas), otras de Euskal Herria progresistas (muy progresistas), otras podríamos hasta decir simplemente comerciales- incluyo las que se anuncian de libre publicación o sea que tu pagas, coincidiendo en un punto oscuro de la trama: NINGUNA QUISO PUBLICARLO.

El paso de las estaciones fue sumando años de una espera estéril que nunca llegaba ¿Va a resultar que la historia no tiene importancia y se puede borrar a golpe de mazo como hizo el fascismo de “otros días”?, era mi pregunta. Pero la historia que queda grabada (su magia) en la memoria luce más allá que los faros de la costa. La mano que mece la cuna del capitalismo revoloteó como buitre entorno al libro. Espada de Damocles. Intimidando movía hilos, abría y cerraba dosis venenosas, armadura en son de guerra camuflada en abanico a paso de torero camuflado entre filas. Al fascismo (y sus serviles) se les puede y debe vencer con disposición estratégica pensé, sí, el boicot puede durar ¡Pero llegará hora y día en que la luz lo reciba, la luz de lo imposible, la luz de la verdad, alguien lo publicaría!

Y me volqué en el empeño del protagonista del libro. Obedecí sus consejos y aprendí a afinar cuerdas de acero y explosionar melodías. “Templando” iba a cerrar. “Templando” desaparecía. “Templando” frente a los pulpos de la rapiña (“Parece que no vamos a poder publicarlo tenemos que cerrar”). Tras cinco años volvía la tonadilla del imposible. Revoloteé sobre la espera ¿CÓMO? ¡Pa`lante que vamos!, me dije…

Tiempo de espera. Tiempo que no es tiempo de avance pero encara paciencia. Tiempo que define y ratifica. Tiempo de empujar, de engrasar, de entrenar sobre la lucha. Tiempo que se impone y el tren gira y gira. “Templando”; el acero revierte en vida y sonido. “Templando”; y el tren gira y gira entorno a nuestros días y hacia la revolución ¡ES POSIBLE! Unidos venceremos; la amistad y solidaridad revoloteó en militancia ¡No es el árbol del ahorcado el único horizonte hay otros caminos donde encontrarse! Tras seis años “Incomunicado” está ya en la calle. “Templando”; calle internacional donde anidan los pueblos que luchan.

(NOTA IDEOLÓGICA)

El opresor capitalista quiere que la identidad se pierda en el pasado, mientras más remoto mejor, para que prevalezcan los mitos frente a la historia. No le agrada que la identidad surja de las raíces y retoños representados en figuras como Zapata, Sandino, Martí, Lenin… “Templando”: A todos los que han sabido ser más que amigos camaradas. A su disposición y absoluta entrega más allá de la “moneda”. Y, a ti, protagonista de nuestro libro (libro de todos) porque con todos es como ha salido adelante. A ese haber sabido jugar conmigo y la lluvia brincando montes, cantando entre bosques y caminos, en más de un continente recorriendo cientos de kilómetros a lo largo de años que uní a los que luchan, dejando atrás mi tamaño de garbanzo. Aterrizando sobre el mar y vuelta al recodo sobre tierra sembrada entre faenas de cosecha donde te desenvolvías como pez en el agua, en lo que un día resultó tan intimo y familiar como hoy extraño, lejano de la intima realidad abrazada a nuestros cuerpos, y me dejo escurrir hasta desvanecer en el descubrimiento de seres encantados donde la dignidad florece, y que un día formaron parte de la nuestra como si de un todo se tratara. Amor más allá de las fronteras que confirman el mal augurio a los que luchan. Recorrimos Río del Olvido y otras sendas caminando hacia la raíz que nos dio el ser por lejano que este sea.

Caminamos con decisión propia hacia el encuentro de los abrazos. Entre ríos y barrancos extasiados en nuestra propia historia de familia y lucha tras haber sido expulsada la raíz que nos sostuvo en tierra. Leímos el vientre de su escarcha. Jugamos con diferentes semillas a las adivinanzas como tradición de familia. Hablamos de todo lo que se perdió con la ausencia de los desaparecidos, recorriendo duros meses paso a paso la historia que coronó los montes más altos, seguir descubriendo en ellos al maqui, la guerrilla, dinamiteros de nuestro ancestro como Liraña, el abuelo. Observamos el Llambrión sobre el mar de nubes. Entorno al que fue obligado a trabajar como uno más en la lista de los “proscritos”, abriendo el Cares como ruta de contemplación más allá de la dura historia que unió abuelo-padre e hijo, cercando sueños a la dinamita, lejos ya de un futuro revolucionario entre pantanos y turismo norteamericano e inglés, francés e italo-germano. Avanzaba sobre estas tierras la “no intervención” disfrutando balnearios de ocio a lo parásito, desde la apertura de los campos de concentración, para acuartelar esclavizando la guerrilla.

Un día pasamos por el desfiladero de la garganta de Los Beyos, nos esperaba un grupo reducido de lo que de familia quedaba entre “Picos”, el pinchazo de los rayos elevó sus alas avisando a las tiendas, sacudimos los sacos, y estiramos huesos recibiendo el nuevo día; jornada entre campesinos que conocieron al dinamitero Liraña, nos esperaban. Mientras el Partido desvanecía tras los fusilamientos ensombreciendo el Frente (FRAP). Las democracias forman parte de la gran burguesía ajena a la clase obrera. La utiliza como rebaño esclavo de sus ‘crisis’ y alianzas de guerras. Los enemigos internos en el seno del Partido empezaron asomar la costra de sus escamas. El antifascismo Ibérico escondió el ala declinando la mirada; el imperialismo y la CIA impuso la “transición” a flote, y las malas interpretaciones afloraron obedeciendo a un clímax ajeno por ambiente. Comportamiento que se impuso azotando desde dentro y fuera, marcando el recodo que brota a la vida; dañado por sustancias poco saludables, lo inutiliza.

(PUNTO FINAL) La luz se concentra sobre el historiador de nuestra historia resaltando su sonrisa ancha y mirada inquieta, carácter optimista y enérgico. Supo dar vuelta a la siniestra cara del terror agarrando el mango de la sartén. Empleando las semanas incomunicado y desaparecido a pasar lista, examinando no sólo su pasado individual sino el pasado colectivo a golpes de dolor y con las manos esposadas. Y es ahí que se establece el vínculo entre la vida y portón a la muerte; dejándolo a esa altura de la represión su destino personal indiferente, pero no a así lucha de los camaradas. Refugiado en su integridad no da cancha, y la represión se venga. Entra a una celda tanto o más terrorífica: el psiquiátrico, “nueva cárcel”, cuando lo imposible puede con la sádica represión de Estado.

“Incomunicado” es testimonio y es lucha, vida y dolor saliendo a flote. El arquetipo puesto así al descubierto (desmoronó el poder de la fuerza represiva carcelaria) exhibe el origen para renovar a la vez el contenido de su vida, la forma y la expresión verbal que le encaminará hacer de “Incomunicado”, una bandera de lucha. Consciente de que sólo la “cultura marginal” será capaz de general un arte en esencia opuesto al de la burguesía. Y, que el creador que acepta este reto tendrá, necesariamente, que enfrentar su papel de artista marginal (contra la derrota). Identidad peligrosa para el sistema, continua y vital contra los lobos dentro y fuera del Partido, en su intento de devorarle, “demasiado lógica, real, concreta”… Los silencios obedecen al homicidio, al secreto, a lo prohibido, al odio, a la traición; rival al servicio del retrógrada. Agranda su represión tirando de los hilos que sostiene golpeando lo más ortodoxo en actos de conciencia. Desfigura y hasta saca de contexto cuanto dice y hace en su actitud cobarde al servicio del capitalismo, como parte del entresijo de las fuerzas represivas. Hay actitudes que son letales. Hemos de saber a quién entregamos lo mejor de uno. No siempre es fácil.

Editorial Templando el Acero www.librosml.blogspot.com

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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Un comentario

  1. Me gustaría ponerme en contacto con Maité. Hace casi 50 años que estuvimos juntas en Paris, cuando ella ayudada por su hermano Angel desde la cárcel vino hasta mí, siendo una jovencita pizpereta ansiosa de aprender y con ganas de comerse el mundo. Nunca la he olvidado, ni a ella ni a su hermano. Por favor, aquí os adjunto mi correo electrónico, os pido que se lo hagáis llegar. He leído el libro, y serian muchas cosas las que podría decir…. Pero solo se lo diré a su hermana: a este libro, a parte de la historia de incomunicado, que yo ya conocía, le falta mucho, le falta mucho para hacerle justicia a Ángel, a Miguel y a Eduardo

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