MAITÉ CAMPILLO. ¡Amalia Alegre ‘la Rosa de Foc’ provoca el ESTADO DE GUERRA!

¡Amalia Alegre ‘la Rosa de Foc’ provoca el ESTADO DE GUERRA!

Primera gran revuelta de mujeres -Barcelona 1910-

Me enteré por una crónica de prensa del diario “El Diluvio” de carácter republicano populista; que en la Barcelona de 1918 hubo nada menos, que una humilde mujer: una madre coraje, que harta de estar harta de la especulación, alto y bien sonoro gritó: ¡BASTA! ¡Hasta aquí hemos llegado ni un paso más!…

Memoria histórica… estrellas de cinco puntas

¿Podrían imaginarse hoy en día, 99 años después de éstos sucesos, en este u otro punto del planeta donde se encuentren leyendo la historia que envío en purita hoja de invierno, por donde se filtran las nieves calando profundo raíces y tallos; que una mujer trabajadora de lo más sencilla y discriminada (sin más dirección que la espontaneidad de su propia indignación la necesidad y el hambre) se levante contra los especuladores de alimentos, de la energía, de la vivienda… Y, que además sea secundada por cientos y hasta miles de mujeres, que sus protestas lleguen tan lejos, tan lejos en lucha y solidaridad que el Gobierno tenga que decretar el estado de guerra; se imaginan? ¿Sería merecedora de una página de historia dentro del movimiento internacional revolucionario, de mujeres que destacaron determinando procesos históricos de avances reivindicativos y lucha de clase?

¡Pero bueno chica eran otros tiempos!

¡Ah! ¿Que ya no existe la especulación?… te pongo un ejemplo, un sólo ejemplo: ¿estás conforme con el precio de la luz que pagas?

¡No es lo mismo!

¿No? ¿Y la falta de moral sobre el trabajo, la no respuesta a los planes de formación y estudio, los permanentes cambios de puesto laboral, empresas que aparecen y desaparecen sin pagar deudas dejando a los trabajadores totalmente indefensos, que

los impuestos de todos blanqueen entidades bancarias privadas y empresas, que la indiferencia de Estado sobre las capas desprotegidas llamen libertad y democracia, y que a costa de ésto vivan renegando de la clase que dicen representar, partidos y sindicatos? ¿crees acaso que la libertad especulativa obedece a la casualidad, que la corrupción de organizaciones políticas y sindicales hoy, no obedece a los intereses del verticato de la patronal y Estado de los opresores?

¡Ya, pero, nada es igual todo cambia!

¡Sí claro eso pasó en Barcelona en enero de 1918, ya yo lo sé, un siglo para el año próximo! Y, bueno… ¿Saben que les digo? ¡Reto a una jornada en su memoria de lucha, no de romería festiva para pasarlo bien un día más de tantos! Hacer testimonio y de paso crear conciencia y dar a conocer la verdadera historia; reivindicar el perfil de esta brava mujer prácticamente desconocida aunque parezca mentira, voz de abajo, voz de clase insumisa de lo más marginal y profundo ¡Que la consigna de proletarios de todos los países unidos siga teniendo cabida y sentido en nuestra vida, que levantar la bandera de lucha, de dignidad, indignación y clase contra el especulador no puede ser una idea trasnochada mientras el capitalismo sigue vivo a sus anchas!

… Durante más de dos semanas las bravas mujeres paralizan Barcelona y consiguen cesar al gobernador civil e imponer un bando de medidas a favor del abastecimiento y abaratamiento de los precios, provocan un estado de guerra, que termina con la revuelta pero que para nada es un fracaso. Consiguen una parte muy importante de sus reivindicaciones además de imponer su presencia dentro de la sociedad, que demostró gran coraje, fuerza y valor e impuso su ira al sistema de opresión, unión y lucha más allá de la tradición del hombre como portavoz social, más allá de partidos y sindicatos… “La Primera Gran Guerra Mundial había sumido Europa en un escenario desolador: crisis económica, levantamientos y dura represión policial y militar. En el Estado español, la situación social y económica era terrible. En Barcelona, concretamente, pistoleros de la patronal liquidaban a los anarquistas, que a su vez se organizaban y, cada cierto tiempo, detonaban petardos o se ajusticiaba a algún matón. Fue ahí, en Barcelona, en el barrio Chino la` Rosa de Foc, donde se produjo un hecho insólito: un levantamiento protagonizado exclusivamente por mujeres y que fue liderado de forma espontánea por simples vecinas hartas de los abusos”.

Se acerca una voz lejana a ésta nota histórica, grita alto atravesando la escarcha, su voz se hace patente ¡¡NOS ESTÁN MATANDO DE HAMBRE Y DE FRÍO!!… esa mujer es Amalia Alegre. Protagonista de estos hechos que no “mereció” ni una foto en prensa, ni un mínimo recuadro de perfil personal, nada que la identifique sino la lucha ¡Flor del viento y tierra en revueltas, hito internacional en refriegas, mujer en lucha! Dio seguridad y fuerza además de optimismo y alegría sobre la batalla que encabezó en el barrio “de las putas o barrio Chino” la` Rosa de Foc; donde vivía hacinada compartiendo miseria la clase proletaria en el mentado arrabal. El detonante que colmó el vaso lagrimoso en número de penurias fue el precio del carbón, un lujo

para señoritos, servidores ceñidos a los intereses del patrón y más pezuñas del puerco. Aguantar el hambre y la miseria, la humedad en casas en pésimas condiciones no es fácil: es inhumano. Los niños enfermaban y los medicamentos no encajaban en sus salarios de miseria. Con una climatología adversa en pleno invierno que no entiende de clases ni economía, el frío se aferraba calando los huesos, entumeciendo los cuerpos entre cuatro paredes desnudas a las que sería un lujo llamar “casa u hogar”. El colchón de paja o virutas donde se dormía absorbía la humedad traspasando sus huesos (el de lana era un lujo de la época, la clase trabajadora solo la cardaba verano tras verano vareando la lana del colchón de los señoritos) Desesperadamente indefensos, sin poder calentar comida ni encender un brasero, una llama que diera vida a sus ojos y cuerpo al hogar.

Era la época fuerte del anarquismo que organizado en sindicatos trataban de hacer frente a tanto criminal amparado en el régimen decadente (como el de todos los borbones) de Alfonso XIII. Éste sistema repugnante e insociable tenía a la clase proletaria muerta de hambre, de las más miserables de toda Europa ¡Pero eso sí, lo dicho, los patrones estaban forrados de doblones hasta los cojones! espina dorsal y dentadura de oro a costa de la explotación. Las colas para conseguir alguna roquita o bola del oro negro, contados pedacitos del valioso tesoro, eran interminables para luego irse a casa muchas de las veces vacías, sin nada; decenas y decenas de mujeres y niños a la deriva del frío, de la lluvia o nieve a la intemperie parados ante una disputada cola interminable, producto básico en una ciudad rodeada de asfalto estéril. Especulación y monopolio, de los comerciantes sobre los alimentos básicos y el alquiler de las viviendas, sobrepasó los límites de su paciencia ¿Se pueden imaginar las escenas de dolor que causa la miseria que les apuntala como “miserables” es decir desechos sociales, pueden imaginárselo aunque más no sea por un momento dentro de esas casas, los niños por el gueto del mentado barrio Chino deambulando la impotencia que el llamado sin concesiones de la naturaleza hace sobre sus estómagos inocentes, sucias sus calles y hedor a agua corrompida fetal, frío y hambruna asomando en los ojos de todos ellos con sus mocos helados restregándolos sobre el calor de una manga ciñendo sus helados puños?

Cólera, tifus, todo tipo de enfermedades y penurias se propagaron en todo el continente tras la I Guerra Mundial, donde la media y gran burguesía por el contrario se embriagó reconfortada con sus beneficios de guerra “tranquilizando a la plebe”, como si tales condiciones fueran el precio necesario que el pueblo y sólo el pueblo más miserable tiene que pagar tras la guerra ¿Pero cómo es posible que se tuviera en las mismas condiciones que los países que habían participado en ella, en la misma degradación, humillación, penuria…? Las condiciones de vida para la clase obrera-campesina empeoraron vertiginosamente. Jornadas de12, 14 y más horas que junto a la inflación permanente hacía insostenible la situación: la alta intensidad en el trabajo, bajos salarios y un reguero de horas a destajo; mientras a la sociedad burguesa, explotación e inflación les estaba resultando un negocio opíparo. El jueves 10 de

enero según el redactor de El Diluvio, a las diez de la mañana Amalia Alegre, vecina de la calle del Olmo, cuelga en la calle un papel en donde convoca a todas las mujeres a dirigirse en manifestación al gobierno civil para protestar por la falta de subsistencias a precio tasado. Responden al llamado según dicho diario unas 500 mujeres, que desde la calle del Olmo se dirigen por Arco del Teatro hasta Cires y de ahí llegan a Conde del Asalto desde donde acceden a las Ramblas. Una fotografía publicada en La Hormiga de Oro las sitúa frente a la iglesia de Santa María, ubicada en la plaza del mismo nombre. Desfilan unidas coreando consignas por el Paseo de Colón, llegan al gobierno civil.

Sucedió en enero de 1918. Un invierno frío y especulación palpitante de los productos de primera necesidad; carencia e inflación en grado de pánico y vértigo insufrible. A las mujeres más pobres las ceñía como trabajadoras y como madres donde toda la responsabilidad del hogar recaía sobre ellas, la mayoría rodeadas de cuatro, seis, siete hijos. Comienzan los primeros brotes de lucha de la mujer sobre la floreciente industria que llegaría aplastar al campesinado. Del campo a la fábrica o taller, del valle de labranza al asfalto impersonal de la gran ciudad; modos de pensar y costumbres totalmente nuevas forjaron una nueva moral y papel social de la mujer dentro de la sociedad. Surge una fuerza motriz hasta entonces desconocida dentro de la nueva industria de especulación sobre la producción: el capital financiero y con ello el desarrollo capitalista a la conquista de nuevas colonias de expansión. Explotación y dominio sobre el mundo alumbraron un nuevo “descubrimiento de América” fomentando la tiranía y esclavitud, el monopolio, la privacidad sobre la economía desde el interior del país hasta expandir regueros de seres humanos deambulando la marginación y provocando la prostitución a gran escala a muchos niveles. Se trata de disponer de una mano de obra que permita sus descalabros, ambición, crímenes y sumisión a través de una abundante mano de obra a bajo costo. Esa mano de obra y trabajo infravalorado forjó la clase famélica; la legión esclava en pié a vencer: “Muchos tenderos no respetaban los precios tasados y los subían indiscriminadamente para obtener más beneficios. Al cabo de un tiempo, los precios de los productos básicos habían subido tanto que comenzaban a ser inalcanzables para la mayor parte de la población”.

La nueva encerrona a forma de vida colectividad asalariada forjó los primeros destacamentos revolucionarios hacia la conquista de un poder representativo de los trabajadores contra el hacinamiento, marginación, mendicidad… Los hermosos valles y pueblos fueron despoblándose camino de la gran ciudad, entre ellos cientos de mujeres sin hogar ni trabajo, muchas violadas por el amo de la tierra, fueron el reverso sombrío de la jungla de la gran ciudad donde desbordó el grito que exhibe el sentido de la parábola y de la alegoría en relación con la situación y con la acción. ¡Del taller a las tablas: al mitin, al pregón, a la convocatoria, a la palabra… poética urbana de la selva social!, como diría Eduardo Arroyo. Barcelona se convirtió en unas semanas en la ciudad desnuda. Y es que la especulación de la industria y comercio en

las nuevas relaciones de producción atrajo a cientos, miles de campesinos analfabetos desesperados a la ciudad de la trampa. Donde la explotación ruin afloraba por doquier generando y produciendo, presionando el sometimiento, como si nada hubiera cambiado desde la Edad Media: “De la manifestación se destaca una comisión de cinco mujeres presidida por Amalia Alegre que es recibida por el gobernador Auñón, al que le piden que se respeten los precios estipulados por la Junta de Subsistencias para los productos de consumo y que no se acaparen los alimentos en los almacenes a la espera de una subida de precios. El gobernador promete que llegaran los productos a las tiendas y que se venderán al precio tasado”.

Mayoritariamente la población en la Península y sus dependientes islas seguía siendo fundamentalmente braceros campesinos; el analfabetismo ceñía la gran mayoría de las familias. El clero rural también ‘ignorante’ generaba problemas de conciencia, remordimientos, impotencia, creencias de una espiritualidad morbosa, oscurantista que contribuyó a acentuar más aún el atraso socio-cultural de la población rural. Barcelona empezó a poblarse de bocanadas humanas ofreciendo su fuerza de trajo en busca de una salida hacia la ciudad industrial por excelencia, donde se fueron amontando miles de trabajadores entorno a los improvisados barrios para miserables. Los patronos explotaban el límite la subsistencia humana amparados eso si, por pistoleros de todo tipo que eran su cinturón de castidad, su policía personal, sus sicarios; estos atorrantes ajustaban cuentas a los que se destacaban en las fábricas, asesinaban y reprimían cualquier conato de insumisión a la esclavitud. En éstas y no otras circunstancias comenzó la revuelta dirigida por Amalia Alegre. El gobernador civil que tenía que exigir que se cumpliera la regulación de los precios, conocedor de los hechos pasó de largo: palabras, palabras huecas e hipócritas, palabras de inculto pazón y borrego, palabras de abuso de poder, palabras de desprecio y humillación que ahogan y matan; palabras, solo palabras. Pero la lucha siguió adelante. Amalia Alegre toma las riendas y manda pal carajo el silencio cobarde que genera la humillación cuando no se abren puertas y ventanas a la luz del canto de la mañana. Era el 10 de enero de 1918 cuando por su propia cuenta y riesgo difunde un panfleto, en él convoca a una protesta de mujeres frente al Gobierno Civil. De súbito su iniciativa se vio respaldada por cientos de ellas; colapsan las calles estrechas del barrio Chino la Rosa de Foc y desatan la ira acumulada. Insisten una vez más al Gobernador tome medidas y garantice la bajada de precios: “Por la tarde, otra manifestación de mujeres, en esta ocasión acompañadas de sus hijos pequeños, acude de nuevo al gobierno civil. A todo esto, en varias carbonerías que venden el carbón más caro que lo establecido por la junta se producen disturbios y hay dueños de establecimientos que han de salir por piernas. Ese fue el día más tranquilo”.

La espontánea protagonista de la revuelta se convierte en Amalia (de la) Alegría, corriente de lucha implacable. Lucha de clases. Lucha de mujeres proletarias. Lucha de los nadie que valen menos que nada para el especulador y sus gendarmes: “los miserables”. Sí, volvieron a la carga por la tarde marcando su primera jornada de

lucha con otra numerosa manifestación tras Amalia de mujeres en compañía de sus hijos y nueva visita al Gobernador. Algunos tenderos habían sido amenazados y otros apaleados por miserables. La solidaridad aumentaba por barrios y ciudades. El Gobernador Civil hace lo posible para cortarlas el acceso intentando que no lleguen, son cientos de mujeres y niños rompiendo el cordón policial que custodia el edificio y lo invaden golpeando la puerta del Gobernador; la subida de las escaleras rusticas y lujosas crujen por el sobrepeso y la barandilla cede, se viene abajo, algunas de las mujeres quedan heridas. Salen tropas despavoridas dispuestas a frenar la marea reivindicativa. Paralelamente varias patrullas de mujeres siguen cerrando tahonas y acudiendo a las fabricas pidiendo a las trabajadoras que se unan a la causa. Cientos de ellas responde a favor de la revuelta ¡ALTO A LOS PRECIOS, ABAJO LA ESPECULACIÓN!

… Al día siguiente, a media tarde, se concentra un grupo numeroso de mujeres en el Paralelo gritando contra los acaparadores y la falta de subsistencias. Rechazan a los hombres que quieren unirse a la concentración -ese será un dato característico durante toda la revuelta- y deciden cerrar todos los locales de espectáculo del Paralelo. Entran en un local, rompen los cristales, desalojan a los espectadores y piden a las artistas que se unan a la protesta, lo que consiguen en la mayor parte de los casos. Del Paralelo se dirigen a Conde del Asalto en donde cierran todos los locales. En el Eden Concert no solo rompen los cristales, sino que no dejan pieza de vajilla entera. Mayor es el desperfecto en el Alcazar Español de la calle Unión. Advertido el propietario de que se acercan las manifestantes, cierra las persianas de hierro. Las manifestantes rompen las puertas a martillazos (…) Por las Ramblas llegan a los almacenes El Siglo en donde una comisión pide al dueño que cierre el local y se les unan las dependientas. Ante el rechazo inicial a su propuesta, la respuesta de las manifestantes es la que ya conocemos. El dueño de El Siglo, ante el cariz que toma la situación se compromete a cerrar de inmediato la tienda. Los tranvías que circulan por las Ramblas son detenidos, se obliga a bajar del mismo a las mujeres que encuentran en el interior y se les pide que se unan a la protesta. Se trata de un movimiento sin otros dirigentes que aquellas mujeres cuyo mayor arrojo y capacidad oratoria las pone al frente de las manifestaciones. Puro enojo causado por una situación de penuria.

Toda la ciudad habla de ellas. El hambre no da guarida, el frío, el hacinamiento y la miseria toma las casas. Mundo cuya significación hoy continúa siendo precaria, fragmentada, no responde a las aspiraciones profundas; grito y palabra avanzan ¡AQUÍ NO PAGA NADIE! Empiezan los asaltos y confiscación de alimentos acumulados. Los tenderos armados disparan contra las mujeres bajo el pretexto de defender su negocio. La lucha se arrecia, las calles se amplían. La situación es tan alarmante ¡que el Gobernador se ve obligado a duras penas a aceptar una limitación en los precios de los alimentos! Sin embargo, aunque esta medida hace que se desconvoque la huelga y las protestas, las mujeres comprobarán que muchos comerciantes no acatan la medida, lo que provoca más incidentes y protestas con

virulencia. Un mitin de varios miles de mujeres en la Font del Gat, es disuelto por la Guardia Civil, que se emplea con extrema dureza. El Gobernador es sustituido. Los motines de mujeres afloran por doquier manifestando dura indignación. Los sindicalistas (todos hombres) dada la dimensión que van tomando las protestas se ofrecen apoyarlas: “ESTA ES UNA PROTESTA DE MUJERES” dicen altivas las dinamiteras del asfalto, hartas de que hasta entonces nadie hubiera tomado las riendas de algo tan básico para la supervivencia. Valientes y decididas organizan nuevas batidas callejeras por el barrio.

… Cuenta El Diluvio que “a los especuladores les cogían, les bajaban los pantalones y les echaban agua fría” para bajarles la fiebre de la especulación y autoritarismo, marginación y prostitución masiva de cientos de indefensas y años de penuria, y algunos hasta fueron apaleados por las propias trabajadoras hartas de insultos y maltrato. La protesta día a día se radicaliza y populariza más allá del barrio, más allá de Catalunya. Entran a formar parte activa de su lucha solidarizándose las trabajadoras de otras comunidades; hay disturbios por el mismo motivo en Alicante, al sur en Málaga, al norte en A Coruña… La concurrida zona del Paralelo donde abundan cabarets y cafés, ambiente y gran contraste con las calles y callejuelas en las que habita la pobreza ¡Demasiada alegría!, pensó Amalia Alegre, y hacia él dirige la tropa de mujeres. Los clientes huyen despavoridos cuando caen las primeras piedras contra las cristaleras de los locales. Muchas artistas locales secundan el boicot y se niegan a actuar uniéndose a la lucha “Por la mañana han cerrado varias fábricas del Distrito V con mayoría de trabajadoras. Y en la calle de San Pablo una manifestación de las trabajadoras (de las fábricas de calle Amelia, Riereta, San Pablo, San Paciano y San Jerónimo) recorre las calles encabezada por Amalia Alegre que lleva un cartel donde pone ¡Abajo las subsistencias! ¡Fuera los acaparadores! ¡Mujeres a la calle, a defenderse del hambre y a poner remedio al mal! ¡Por la humanidad, a la calle todas!”

La matanza universal llamada I Guerra Mundial, fue decidida por los amos de la avaricia y especulación promotora de la crisis que acuciaba a la clase obrera del mundo tras la guerra, pese que el Estado español no participó, éste y no otro fue el resultado de la especulación desenfrenada y el pueblo se movilizó, haciendo frente al despotismo, al poder y su avaricia. Sigue adelante la corriente revolucionaria ampliando las calles. Han parado más talleres y fábricas, la lucha continua. Se unen más trabajadoras a la protesta y se convocan nuevas concentraciones, manifestaciones y desfiles entre pancartas y eslogan ¡La lucha se extiende como la pólvora, el gobernador civil dimite! ¡SE DECLARA EL ESTADO DE GUERRA! Los militares toman las calles y barrios apuntando con ametralladoras en todas las esquinas. Las mujeres no se achican, salen a la calle gritando ante el descontrol y la pérdida de poder de las autoridades ¡Fuera los acaparadores! ¡Mujeres a la calle, a defenderse del hambre y la miseria!

… Por la noche se repite la manifestación de mujeres que de nuevo obliga a cerrar las salas de espectáculos del Paralelo y Distrito V. Ante el acuerdo tomado en asamblea por los estudiantes de sumarse a las protestas, una comisión de mujeres se dirige a los periódicos para que estos informen que prefieren continuar ellas solas la revuelta. El lunes,14 de enero, varios miles de trabajadoras (El Diluvio calcula en unas 14.000) han abandonado el trabajo en las fábricas y sumado a la protesta. La guardia civil recorre las calles a caballo y se ha acuartelado a las tropas. Las fuerzas de seguridad custodian los mercados. Comisiones de mujeres recorren los barrios de Sans, Gracia y San Andrés pidiendo a las mujeres que trabajan que se les unan. A los hombres se les dice que sigan trabajando, pues ellas solas son capaces de lograr lo que se han propuesto. Una manifestación de unas 4.000 mujeres, según dicho diario, se dirige a la Plaza Real en donde se improvisa un mitin. El miércoles, el paro en las fábricas es masivo. En las calles, los establecimientos de alimentación no abren. En algunos establecimientos, los dueños se defienden a tiros del intento de asalto. El jueves, se celebra un mitin en El Globo Cautivo del Salón de San Juan. Se aprueban varias medidas (subsistencias al mismo precio que antes de la guerra, reducción del alquiler en un 20%, readmitir a los 6.000 trabajadores del transporte que habían sido despedidos por entender que una de las razones del aumento del precio de las subsistencias era el encarecimiento del transporte. Acuden al gobierno civil a parlamentar y presentar los acuerdos del mitin, y recibidas por el gobernador les dice que ALGO se haría… El viernes El Diluvio calcula en 20.000 trabajadoras las que secundan el paro: Sagrera, San Martín, San Andrés y Pueblo Nuevo se suman.

Josep Peirats i Valls (*)

“Recuerda una conductora de multitudes femeninas que dio muchos quebraderos de cabeza al gobernador de turno. Creo, dice Josep, que su nombre era Amalia Alegre: sus hazañas llegaron a cantarse en romances de ciegos por las esquinas de la vieja Barcelona. Yo había presenciado de mozalbete escenas de invasión por olas formadas de mujeres de las fábricas del Clot y Pueblo Nuevo, de Sans, La España Industrial, Canem, Las Sangoneras, Can Trinxet (…) Su progresión sobre el centro de la barriada se anunciaba de boca en boca ¡YA ESTÁN LAS DEL CLOT EN LA PLAZA DE ESPAÑA! ¡LAS DE CAN TRINXET Y SANGONERAS ADELANTAN POR LA BORDETA! Eran las Sangoneras de armas tomar…” (*) Josep Peirats i Valls, comenzó a trabajar como ladrillero a la edad de ocho años, afiliándose en 1922 a la CNT con catorce; en 1932 ingresa en las Juventudes Libertarias. Redactor de Solidaridad Obrera fue delegado al histórico IV Congreso Confederal que se realizó en Zaragoza en mayo de 1936, representando a Hospitalet. El 19 de julio de ese mismo año, durante la contraofensiva frente al golpe de Estado del 18 de julio, participa en el asalto del cuartel del Bruc; vencidos los insurgentes, se alista como voluntario en la Columna Durruti, con la que partió hacia el frente de Aragón.

… EMPIEZA LA TERCERA SEMANA DEL CONFLICTO SIN VISOS DE SOLUCIÓN. El sábado se publica un bando del gobierno civil prohibiendo la exportación desde Barcelona de una serie de artículos de primera necesidad, dictando los precios para la venta al público de los alimentos y subsistencias más utilizadas y dando curso a una serie de decisiones para impedir que dichas subsistencias pudieran permanecer almacenadas. El domingo los movimientos son varios; por un lado, comisiones de tenderos, de abastecedores, de ultramarinos, acuden al gobierno civil en solicitud de que se anule el bando puesto que al precio al que se había fijado la venta de algunos productos “haría que vendiesen por debajo del precio de compra” (las comillas son mías). Por otro, un mitin convocado por las mujeres en el cine Montaña, rechaza el bando por entender que las medidas no son suficientes. El mitin finaliza llamando a continuar la huelga al día siguiente. Son detenidos varios comerciantes que se niegan a abrir la tienda por no querer vender al precio tasado; para no colocar mercancía en sus tiendas han hecho desaparecer los carros que surtían a las tiendas desde los almacenes. Se asaltan los almacenes de aceites Salat en Wad Ras que se está distinguiendo por hacer caso omiso a las disposiciones del bando; dicha entidad, con una tienda importante en Rambla Canaletas, ante la irrupción de un grupo de mujeres que exige el precio convenido, las golpea. La fuerza pública detiene al encargado de la tienda.

… SIGUE AUMENTANDO EL NÚMERO DE FÁBRICAS EN PARO. En muchas de las fábricas con personal de ambos sexos, la falta de mujeres impide continuar la producción, por lo que han de parar a su vez los hombres. Se extiende el asalto a los comercios. Sobre todo a los de pesca salada, más refractarios a vender al precio tasado. El miércoles 23 de enero, el gobierno central destituye al gobernador civil de Barcelona, Sr. Auñon, y para que no haya un vacío de poder mientras se nombra al nuevo gobernador, se designa como gobernador interino a Prat, presidente de la Audiencia. Al día siguiente se celebra un mitin en la Font del Gat al que acuden 5.000 mujeres (según el diario). Es disuelto por la guardia civil.

… EL VIERNES SE DECLARA EL ESTADO DE GUERRA EN LA PROVINCIA. Fuerzas del ejército se encargan de la custodia de mercados y establecimientos comerciales. Simultáneamente, el gobierno central emite un real decreto decretando la censura militar de prensa. El sábado llega a Barcelona el nuevo gobernador civil González Rothwos.

PRIMERA MEDIDA: se instalan ametralladoras en varios enclaves y se disuelve todo conato de concentración.

SEGUNDA MEDIDA: la prensa pasa a las últimas páginas la información del conflicto y aún con sordina.

TERCERA MEDIDA: patrullas del ejército supervisan que los establecimientos se abran y que el precio al que venden los productos respete las instrucciones del bando.

¡Y cuando “el actor obrero o actriz”, trabajadora protagonista de ésta historia salta al escenario las tablas tiemblan! Miserias y grandezas del ser salen a flote, en cuyo umbral se forja el destino de la humanidad. La protesta finaliza con éxito. En pocos días volverán las mujeres al trabajo. Se acatan las limitaciones de precios y sobre todo, por encima de todo, supieron sobreponer la dignidad a la humillación, el coraje a la cobardía. Los ejemplos no sirven solo para mostrar los lazos de los hechos y semejanzas sino para poner en evidencia las impulsiones dinámicas y las interacciones existentes entre el fondo y la forma de su puesta en escena: el campo de lucha. Amalia Alegre subió nota en amor, unión, reivindicación y respeto hacia la mujer. Barcelona se vio más bonita. Sumó a ella una página de historia de insumisión contra la esclavitud. La fuerza de la unidad de las mujeres proletarias dignifico sus calles; aunque no acabaran con dichas instituciones ni con el nefasto régimen de Alfonso XIII. Pero ese es otro cantar que no dependía solo de sus voces.

NOTA

Himmler, jefe de las SS, dijo en una conferencia de instrucción a los alumnos de las academias militares en Berlín “Uno de los errores más graves de 1918 fue que respetábamos la vida de la población civil de los países hostiles, pero se requiere que los alemanes siempre tengan superioridad numérica, por lo menos doble respecto a los pueblos de los países que nos rodean. De ahí que estemos obligados a suprimir, por lo menos, a un tercio de sus habitantes. Eliminar a los pueblos y sus riquezas es indispensable para nuestra victoria. El objetivo de la marcha a Rusia es exterminar 30 millones de soviéticos”. Para conseguirlo participó uno de los muchos incondicionales ingleses del nazifascismo el general Fnox… Unos años después en Düsseldorf, los dueños del carbón (y el acero) alemanes invitaron a Hitler a que expusiera su programa ante más de dos mil industriales (así se dio el primer paso hacia el golpe de Estado nazi), estos decidieron apoyarle con cuantiosas aportaciones económicas, y para ello, para no perder ganancias ¡subieron el precio del carbón! En Londres, París, Berlín, como en Barcelona… Las colas de espera se derramaron por todo el continente y más allá. Las mujeres sufrían ataques de nervios y enfermaban de la impotencia. Aumentaban las neurosis y enfermedades mentales. La inflación produjo una progresiva desnutrición, muriendo muchas criaturas al nacer sin poder llegar a distinguir el día de la noche ni siquiera apreciar los brazos de la que le había traído al sufrido calvario. Se impuso como alternativa de vida la inflación. Jornadas interminables laborales y destajo, fuerza de trabajo al menor costo; la I Guerra Mundial de 1914-1918 había sido una de las más sangrientas hasta la fecha. Todos los grandes estados de Europa y EEUU tomaron parte en el botín. ¿Cómo es posible que en el Estado español se diera una hambruna e inflación tan similar sin haber participado en ella? Sí, había que sujetar a la clase obrera, y para ese fin llevaron a Hitler al poder igual que hicieron con Franco en el Estado español.

Maité Campillo (actriz y directora de teatro)

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