JULIO ANGUITA. Un muerto a medias (I)

Desde las covachuelas creadoras de opinión, el estatus lanza un mensaje que, por desgracia, determinados sectores de la izquierda europeísta e ingenua, comparten, llegando incluso a defenderlo: la muerte del Estado en aras de una supranacionalidad en la que las decisiones económicas queden en manos de un Gobierno técnico, expresión de la más ortodoxa racionalidad. La unidad-mundo que el proceso aventura, parece colmar las antiguas y más venerables utopías. El fin de la Historia.

Lo que ocurre es que el Estado-Nación ni ha muerto ni tampoco desea el proceso de mundialización de matriz capitalista que rige en la actualidad en el mundo. Para empezar, en el origen de los procesos de integración, las fuerzas políticas, sindicales e ideológicas con amplia presencia o influencia en los resortes e instituciones del Estado han sido y siguen siendo las impulsoras de múltiples procesos políticos de adecuación económica y jurídica a la nueva situación mundializada. Aprobaciones en los parlamentos, consensos políticos y sociales, hegemonía ideológica ejercida a través de los diferentes medios de comunicación, tratados internacionales, referéndums, consultas, etc. Son actividades de estricta manifestación de la voluntad de quienes han accedido a las funciones políticas mediante el voto de todos los ciudadanos o tienen el explícito reconocimiento institucional como organizaciones fundamentales para vertebrar la participación política.

Pero una vez consumado el trasvase de soberanía a las diversas instituciones o múltiples organismos técnicos encargados de ejercer la gobernanza fáctica en materia económica, presupuestaria y de otras índoles múltiples y variadas, queda el espinoso y grave problema de su aplicación en el ámbito jurídico-político que las poblaciones tienen como referencia electoral y sobre todo como ámbito jurídico, emocional y cultural destilado por la Historia común. Y es entonces cuando el Estado, transformado en fiel ejecutor de las decisiones de aquellas instancias técnicas, adquiere una importancia trascendental para el funcionamiento del entramado mundial, que aún se encuentra en una temprana etapa de construcción.

A pesar de ello, ¿es posible reinvertir el proceso o al menos cambiar los fundamentos económicos, sociales, políticos y jurídicos que lo informan o estamos ante algo inexorable e irreversible? Creo que se puede alterar el curso actual de las cosas, pero a condición de que el muerto fingido renazca del letargo y con otros criterios.

eleconomista

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3 comentarios

  1. Se hace necesario realizar profundas reflexiones acerca de la radical historicidad del Estado y la necesidad comunista de su transformación histórica.

    Lenin ya lo señaló con meridiana claridad anarquista (o lo que es lo mismo desde una óptica comunista libertaria): El Estado no ha existido siempre. Ni tiene necesidad de hacerse una entidad suprahistórica eterna.

    Por lo que se hace más que necesario saber varias cosas:

    1º Qué tipo de Estado es el que rige los designios sociales del reino Francobourbónico de los Bribones.
    2º ¿Es posible su transformación en un Estado democrático radicalmente de Derecho (no un Establo de Derechas como existe realmente en la actualidad) donde impere la igualdad política?
    3º ¿Será posible algún día su extinción?

  2. DianaSUBVERSIVA

    En El Estado y la revolución Lenin define el comunismo como la etapa histórica donde se podrá extinguir el Estado, pero antes de ese gran objetivo habrá que saber educar a la Humanidad mediante las etapas previas socialistas donde la dictadura del proletariado controlará los gajes de la burocracia para racionalizar la irracional, arbitraria y sanguinaria producción capitalista de mercancías industriales.

    Mientras existan clases sociales en lucha a muerte entre ellas se necesitará de los aparatos ideológicos y represivos del Estado. Sólo el triunfo del comunismo podrá implantar después una fase histórica donde la extinción del Estado se hará posible. Pero, quizás, esa etapa no se haga realidad nunca. Salvo si…

    … se produjera una hecatombe nuclear que sería de hecho una catástrofe brutal de tal manera que redujera a mínimos históricos la explosión demográfica actual. No parece posible que el comunismo sea posible sin esa tragedia impensable que podrá darse con el fin apocalíptico del tanatocapitalismo actual.
    Pero si eso llegase a producirse lo más seguro es que se debiera hacer con un Estado que se hiciera cargo de todas las necesidades humanas después del holocausto capitalista en ciernes.

  3. El ser humano , es el animal que tropieza varias veces con la misma piedra . Un estado utòpico , tal como estan las cosas hoy en dia , lo veo muy dificil , a largo y corto plazo . De eso ya se ha encargado el sistema capitilista , de adoctrinar a las clases obreras y hasta incluso enfrentarlas entre si . Ya no existe izquierdas revolucionarias como antaño , si no izquierdas aburguesadas , que eso del comunismo les suena a chino , y no hablar ya de un comunismo libertario , por que es un sacrilegio para esta izquierda tan descafeinada . El sistema capitalista es muy poderoso , y ha convertido a las clases obreras en unos yonkis del consumismo , que les ha pintado un mundo irreal , donde un obrero sin su buen coche , buenos moviles de ùltima generaciòn , y sin sus buenas vacaciones , aunque tengan que tirar de targetas de cridito , parece que ya sea un ciudadano de tercera , y tiene que aparentar , lo que no es en realidad ! . Porque segun parece , que en este sistema capitalista , ya hay varias clases sociales . Estamos viendo a las clases obreras votar a la derecha , simpre amenazandos con ” ¡ cuidado que viene el lobo y lo perdereis todo ! ” . Muy lejos de la realidad porque la izquierda no es un lobo , si no un corderito , que parece que aùn no ha encontrado su sitio en este sistema capitalista , y va dando palos de ciegos , porque verdaderamente han perdido la esensia de una verdadera izquierda . El BCE , FMI y el club Bilderberg , son los ingenieros que han montado todo este sistema capitalista , que va a ser muy dificil salirse de èl . Hasta que en Europa no haya una izquierda verdaderamente revolucionaria , que sepa arrastrar a las masas obreras como hizo en su tiempo Lenin o la CNT-FAI -PCE en España , la clase obrera seguirà dominada por el capitalismo .

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