ISRAEL. Miles de personas arropan a los emigrantes que la derecha planea expulsar

Miles de personas protestaron hoy en Tel Aviv contra el plan israelí para expulsar del país a unos 38 mil inmigrantes africanos en los próximos dos meses, bajo amenaza de ser encarcelados indefinidamente si se niegan a hacerlo “voluntariamente”.

Bajo un fuerte despliegue policial y en un ambiente tan festivo como reivindicativo, se concentró un público diverso.

Inmigrantes, grupos de amigos, familias, religiosos y también curiosos que se acercaron a la calle Levinsky, un área empobrecida en la zona sur de la urbe donde residen miles de africanos en riesgo de deportación, donde se reunieron bajo el lema “Sur de Tel Aviv contra la Deportación”.

“Hemos venido a defenderlos, a los refugiados, y a defendernos, a todos los vecinos”, dijo Green y contó que en ese barrio “hay muchos viejitos que viven solos, y quienes les ayudan a hacer las compras, a bajar las escaleras, son los refugiados”.

Yomane, un joven eritreo, acudió con su esposa y sus dos hijos pequeños al evento para mostrar su rechazo al proyecto de deportación masiva y ante la pregunta de si temían ser expulsados respondió: “Seguramente pronto”.

El plan fue aprobado por el Gobierno en enero y afecta en su mayoría a eritreos y sudaneses (un 72 % y un 20 %, respectivamente, de los inmigrantes africanos solicitantes de protección en el país), que entraron clandestinamente desde Egipto antes de que Israel levantara una valla en la frontera con el Sinaí para blindarse.

Según la ONG Hotline para Refugiados y Migrantes, estos inmigrantes deberían tener derecho al asilo porque escapan de conflictos armados o regímenes dictatoriales.

Israel, sin embargo, les considera “infiltrados” y les insta a marcharse a un tercer país, con incentivos que incluyen pagos de efectivo y un billete de avión, o ser encarcelados indefinidamente.

La ONG asegura que hay acuerdos con países como Ruanda o Uganda para que acepten a los expulsados, algo que sus autoridades niegan, aunque Ruanda asegura estar abierta a recibir refugiados.

Esta semana siete eritreos fueron encarcelados en Israel después de negarse a ser deportados a Ruanda, lo que hizo que 600 inmigrantes del centro de detención de Holot iniciaran una huelga de hambre, una acción que se suma a las numerosas manifestaciones y gestos de rechazo que se han repetido desde el anuncio del plan.

 

eldebate

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