GINO GONZÁLEZ. La verdad de los adentros

Quisiera uno que mediante los diagnósticos tuviésemos soluciones mágicas. Lo que hablemos que nos sirva para sostener la dignidad. Lo que no está en discusión es la soberanía de la patria ni la convicción histórica de una revolución.

El capitalismo vende / hasta su propio diagnóstico / ellos nos ponen el rostro / y nosotros el espejo / y entre reflejo y reflejo / se tranquiliza el neurótico.

Quisiéramos tal cómo lo sugieren algunos camaradas cercanos en tus afectos, los cuales me proponen abandonar la Constituyente porque ahí según lo que me estoy es “rayando” y echando por tierra el “prestigio” y lo “encendido” de alguna de mis canciones. Desde la Constituyente (poder plenipotenciario de la República, pero que cuando uno saca el carnet en una alcabala te mandan a parar a la derecha) asumir ese poder y empezar a congregar todo el descontento que allí existe debido a la angustia de la mayoría constituyentista, al observar que tanto decreto constituyente, sobre todo aquellos que tienen que ver con el área económica para enfrentar la especulación y el “bachaquerismo”, se estrellan contra la realidad, y entonces presionar para interpelar y destituir cuanto funcionario consideres “pa que sean serios”. Me imagino el escenario y confieso que dan ganas, pero no estoy seguro de sus resultados.

Esto es una guerra; usted no escucha los tiros ni caen las bombas, pero es una guerra. Demasiado obvio para explicarlo, basta contemplar el panorama internacional y sus efectos internos. Y en una guerra usted tiene que confiar, a veces sin alternativa, en la comandancia que la dirige, porque si no le hace el juego al enemigo. Puedes tener discrepancias y en ese sentido luchar e intentar dentro de la unidad revolucionaria, y sobre todo nacional, hacer valer tus propuestas para que las cosas marchen según tu criterio, pero no puedes dudar de que estás en el bando correcto. Usted puede decir lo que sea, pero en este país está un Padrino López y un Chourio que gritan viva la República Bolivariana de Venezuela, viva Chávez y viva Maduro.

La Constituyente quizás no aporte salidas mágicas en esta crisis estructural, pero la misma en esta guerra constituye el instrumento legal que valida el Estado-nación y por tanto garantiza la soberanía frente a los lacayos que se arrodillan ante el Imperio rogando una intervención foránea más directa. Así lo asumo yo. Lo demás es la lucha diaria que nos corresponde como pueblo para salir de este atolladero.

Surgimos de los escombros / es decir la decadencia / la podredumbre burguesa / sostenida en nuestros hombros.

No es nada fácil el futuro que nos estamos planteando. Debemos ante todo fortalecer la dignidad nacional, aun en medio de la inmoralidad que seguimos arrastrando del pasado. Nosotros como revolución somos referencia internacional para otros pueblos. Así estará el mundo.

Lo que sí observo en muchos casos es la desconfianza hacia nuestra propia gente al asumir viejos esquemas, en cuanto a que existen verdades que sólo “la vanguardia” debe saber y se propague por nuestros medios un país “maravilla” que no existe. Es un error grave ocultar lo que todo el mundo sabe, que hables de una manera y la calle de otra. Es muy generalizada la opinión de que no hay gobierno, y eso es feo. Que el Presidente tiene buenas intenciones, pero todo el mundo hace lo que le da la gana.

Están buscando, lo sabemos, un estallido social. Se tiene la tendencia a decir que la insurrección de febrero de 1989 fue contra el paquete neoliberal. Eso no es exactamente así. Indirectamente lo fue, pues debido a sus consecuencias fue el estallido, pero la gente no se alzó, en sentido riguroso, contra Carlos Andrés Pérez, sino contra el alto costo de la vida, los acaparadores y comerciantes especuladores, es decir contra la problemática inmediata, sin embargo eso le costó la Presidencia de la República. Salvando las distancias, ellos buscan generar el mismo escenario para pescar en río revuelto.

Cuando en las dificultades / tamos todos en la hoguera / nada vas a resolver / metido en tu madriguera / tampoco en una estampida / como sálvese quien pueda.

No tapes la realidad, di la verdad. La primera de todas: compatriota, revise la historia, ¿cuándo la vaina ha estado buena? Aquí más de uno anda porai reclamando que los hospitales no sirven, que la electricidad, que los servicios públicos… Así como si alguna vez hemos tenido país. ¿Cuándo han servido esos hospitales? Aquí la salud la han tenido los ricos que son quienes han tenido para pagar sus clínicas privadas. Usted nunca ha tenido país. Es a partir de Chávez cuando empezamos medianamente a tener un país. Y cuando estábamos más o menos bien, ¿cuántos no se fueron pal extranjero a raspá cupos? Estuvimos jodidos porque no teníamos país y ahora lo estamos porque queremos tenerlo. Este país es de ellos y por eso nos hacen la guerra, porque sienten que se lo estamos arrebatando. ¿A Chávez lo dejaron gobernar? Saboteo y más saboteo es lo que hemos tenido, que junto a nuestras miserias culturales, que también son de ellos, nos han hecho escabroso el camino. Si le parece, no revise la historia desde la guerra de independencia pa acá: revise desde 1999 hasta hoy.

Ten dignidad que esa siempre ha sido tuya. Nosotros no tenemos temperamento traidor. No te entregues, este territorio en las circunstancias que sean te pertenece. Esos hospitales, esas escuelas, esa electricidad, esa agricultura, ese petróleo… eso es tuyo mientras exista un Estado independiente al que reclamarle. Tu casa es tu casa así se esté cayendo a pedazos debido a que un poderoso está constantemente cayéndole a pedradas para que la abandones y él quedarse con ella, y lo más cumbre, para luego alquilártela. Eso quieren ellos, pues este país ha sido su hacienda y en ella a ti sólo te ha correspondido ser su peón, su obrero, su esclavo. Esa es la verdad, y si te rindes pierdes y otra oportunidad como esta pa que se presente otra vez… ay mijito por vida tuya.

Estoy absolutamente seguro que de aquí vamos a salir fortalecidos, no sólo en lo económico, y eso les desespera, sino también en la querencia. Cada día se afianza más la organización amorosa del pueblo que somos en constante lucha contra los vicios egoístas que arrastramos. Sin embargo, junto a las acciones permanentes para superar la situación es importante asumirnos como vanguardia colectiva, y para eso es vital visualizar en toda su magnitud el problema donde estamos inmersos. Tranquilo que aquí todos sabemos quién es quién.

Cada uno es una gota / y juntos el aguacero / si de algo estamos seguros / es que no nos devolvemos.

 

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