Esta es la Declaración que han firmado los 72 diputados independentistas

La Declaración que constituye la República de Catalunya ha sido firmada este martes por los 72 diputados independentistas en un acto simbólico en el auditorio del Parlament.

De todas maneras, la vigencia jurídica del documento no podrá comenzar hasta que la declaración se apruebe de forma oficial en el hemiciclo del Parlament.

Este hecho no se producirá en breve, ya que Carles Puigdemont, en aras de procurar un proceso de negociación con el Gobierno español, ha suspendido de momento cualquier efecto del documento firmado.

La misma CUP, en palabras de Quim Arrufaf, ha reconocido el carácter simbólico del documento diciendo que “para que la declaración tenga validez jurídica tiene que ser firmada en sede parlamentaria”, que mientras tanto solo tendrá “efectos escasos”.

El documento íntegro es el siguiente:

 

DECLARACIÓN DE LOS REPRESENTANTES DE CATALUNYA

 

Al pueblo de Catalunya y todos los pueblos del mundo,

La justicia y los derechos humanos individuales y colectivos intrínsecos, fundamentos irrenunciables que dan sentido a la legitimidad histórica y la tradición jurídica e institucional de Catalunya, son la base de la constitución de la República catalana.

La nación catalana, su lengua y su cultura tienen mil años de historia. Durante siglos, Catalunya se ha dotado y ha disfrutado de instituciones propias que han ejercido el autogobierno con plenitud, con la Generalitat como máxima expresión de los derechos históricos de Catalunya. El parlamentarismo ha sido, durante los periodos de libertad, la columna sobre la que se han sostenido estas instituciones, se ha canalizado a través de las Cortes Catalanas y ha cristalizado en las Constituciones de Catalunya.

Catalunya restaura hoy su plena soberanía, perdida y largamente anhelada, tras décadas de intentar, honestamente y lealmente, la convivencia institucional con los pueblos de la península ibérica.

Desde la aprobación de la Constitución española de 1978, la política catalana ha tenido un papel clave con una actitud ejemplar, leal y democrática hacia España, y con un profundo sentido de Estado.

El estado español ha respondido a esta lealtad con la denegación del reconocimiento de Catalunya como nación; y ha concedido una autonomía limitada, más administrativa que política y en proceso de recentralización; un tratamiento económico profundamente injusto y una discriminación lingüística y cultural.

El Estatuto de Autonomía, aprobado por el Parlament y el Congreso, y refrendado por la ciudadanía catalana, debía ser el nuevo marco estable y duradero de relación bilateral entre Catalunya y España. Pero fue un acuerdo político roto por la sentencia del Tribunal Constitucional y que hace emerger nuevas reclamaciones ciudadanas.

Recogiendo las demandas de una gran mayoría de ciudadanos de Catalunya, el Parlament, el Govern y la sociedad civil han pedido repetidamente acordar la celebración de un referéndum de autodeterminación.

Ante la constatación de que las instituciones del Estado han rechazado toda negociación, han violentado el principio de democracia y autonomía, y han ignorado los mecanismos legales disponibles en la Constitución, la Generalitat de Catalunya ha convocado un referéndum para el ejercicio del derecho a la autodeterminación reconocido en el derecho internacional.

La organización y celebración del referéndum ha comportado la suspensión del autogobierno de Catalunya y la aplicación de facto del estado de excepción.

La brutal operación policial de carácter y estilo militar orquestada por España contra ciudadanos catalanes ha vulnerado, en muchas y repetidas ocasiones, sus libertades civiles y políticas y los principios de los Derechos Humanos, y ha contravenido los acuerdos internacionales firmados y ratificados por Estado español.

Miles de personas, entre las que hay cientos de cargos electos e institucionales y profesionales vinculados al sector de la comunicación, la administración y la sociedad civil, han sido investigadas, detenidas, querelladas, interrogadas y amenazadas con duras penas de prisión.

Las instituciones españolas, que deberían permanecer neutrales, proteger los derechos fundamentales y arbitrar ante el conflicto político, se han convertido en parte e instrumento de estos ataques y han dejado indefensa la ciudadanía de Catalunya.

A pesar de la violencia y la represión para intentar impedir la celebración de un proceso democrático y pacífico, los ciudadanos de Catalunya han votado mayoritariamente a favor de la constitución de la República catalana.

La constitución de la República catalana se fundamenta en la necesidad de proteger la libertad, la seguridad y la convivencia de todos los ciudadanos de Catalunya y de avanzar hacia un Estado de derecho y una democracia de más calidad, y responde al impedimento por parte del Estado español de hacer efectivo el derecho a la autodeterminación de los pueblos.

El pueblo de Catalunya es amante del derecho, y el respeto a la ley es y será una de las piedras angulares de la República. El estado catalán acatará y hará cumplir legalmente todas las disposiciones que conforman esta declaración y garantiza que la seguridad jurídica y el mantenimiento de los acuerdos suscritos formará parte del espíritu fundacional de la República catalana.

La constitución de la República es una mano tendida al diálogo. Haciendo honor a la tradición catalana del pacto, mantenemos nuestro compromiso con el acuerdo como forma de resolver los conflictos políticos. Asimismo, reafirmamos nuestra fraternidad y solidaridad con el resto de pueblos del mundo y, en especial, con aquellos con los que compartimos lengua y cultura y la región euromediterránea en defensa de las libertades individuales y colectivas.

La República catalana es una oportunidad para corregir los actuales déficits democráticos y sociales y construir una sociedad más próspera, más justa, más segura, más sostenible y más solidaria.

En virtud de todo lo que se acaba de exponer, nosotros, representantes democráticos del pueblo de Catalunya, en el libre ejercicio del derecho de autodeterminación, y de acuerdo con el mandato recibido de la ciudadanía de Catalunya,

CONSTITUIMOS la República catalana, como Estado independiente y soberano, de derecho, democrático y social.

DISPONEMOS la entrada en vigor de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

INICIAMOS el proceso constituyente, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante.

AFIRMAMOS la voluntad de abrir negociaciones con el estado español, sin condicionantes previos, dirigidas a establecer un régimen de colaboración en beneficio de ambas partes. Las negociaciones deberán ser, necesariamente, en pie de igualdad.

PONEMOS EN CONOCIMIENTO de la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea la constitución de la República catalana y la propuesta de negociaciones con el estado español.

INSTAMOS a la comunidad internacional y las autoridades de la Unión Europea a intervenir para detener la violación de derechos civiles y políticos en curso, y hacer el seguimiento del proceso negociador con el Estado español y ser testigos del mismo.

MANIFESTAMOS la voluntad de construcción de un proyecto europeo que refuerce los derechos sociales y democráticos de la ciudadanía, así como el compromiso de seguir aplicando, sin solución de continuidad y de manera unilateral, las normas del ordenamiento jurídico de la Unión Europea y las del ordenamiento de España y del autonómico catalán que transponen esta normativa.

AFIRMAMOS que Catalunya tiene la voluntad inequívoca de integrarse lo más rápidamente posible a la comunidad internacional. El nuevo Estado se compromete a respetar las obligaciones internacionales que se aplican actualmente en su territorio y continuar siendo parte de los tratados internacionales de los que es parte el Reino de España.

APELAMOS    a los Estados y las organizaciones internacionales a reconocer la República catalana como Estado independiente y soberano.

INSTAMOS al Govern de la Generalitat a adoptar las medidas necesarias para hacer posible la plena efectividad de esta Declaración de independencia y de las previsiones de la Ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la República.

HACEMOS un llamamiento a todos y cada uno de los ciudadanos de la República catalana a hacernos dignos de la libertad que nos hemos dado y construir un Estado que traduzca en acción y conducta las inspiraciones colectivas.

Los legítimos representantes del pueblo de Catalunya:

 

(72 Firmas)

 

 

10 de octubre de 2017

 

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2 comentarios

  1. Mientras esten estos partidos antidemocraticos en el poder: PP$OE monarquicos, no habra, Republica Catalana, ni Española, Franco lo dejo por desgracia, TODO BIEN ATADO. Viva La Republica Catalana y Española. España padece de conciencia solidaria, contra catalanes, vascos, ecetera Salud.

  2. ¡Tanto BLABLABLA aburre hasta a las piedras!

    ¡Cuanto documento infumable! Y encima para no decir con claridad absolutamente nada.

    Se firma esta presunta DECLARACIÓN (pero que NO es declaración) por la puerta falsa. Se pide volver a “negociar” con un Gobierno (fascista y policial que se hace el sueco y mira para otro lado) incapaz de mover ficha.

    La cosa está clara. Se arma todo esto con varios propósitos:
    1. Intentar quemar a las CUP: son las que se llevan la parte más funesta de todo este lío. No hay tertuliano que no descargue su odio irracional contra ellas a todas horas.
    2. Ahora se intentará hacer lo mismo con “Catalunya sí que es Pot”: saltará por los aires en breve.
    3. Se refuerza el discurso de “Ciudad*ANOS”: que son los únicos que van a crecer porque recogerán votos del PSC, de Falange, y demás ralea españolista en proceso de descomposición.
    4. Se refuerza también al PP que saldrá potenciado como partido de Orden y limpio de todo el descrédito que la corrupción le debiera haber causado.
    5. Se jugará al victimismo de los Puigdemont u los Junqueras…¿Y qué saldrá de todo eso? Ruina y más ruina: desolación.

    Se ha visto claramente en estos días que no hay ni voluntad ni medios ni posibilidades de poner en pie una República Independiente: eso es una soflama típica de mentes infantiles.

    Y lo peor es que tanto este esperpento como el nacimiento de Podemos ha despertado a la bestia fascista que habita en el magma interno del Reino francobourbónico. Lo que generará más que derechos y libertades la vuelta a valores más rancios y tradicionales. Ya se ha visto que detrás del grito de Viva España a una parte de ese gentío les pone también gritar: ¿¡¡¡Vivan las caenas!!!?

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