Entrevista: “Los vencedores han sabido crear una tupida red para que jamás se descubran sus horrendos crímenes de Estado”

Por DIANA CORDERO

“A mi abuelo Francisco González Santana lo fusilaron los fascistas el 29 de marzo del 37 simplemente por ser miembro del Frente Popular y sindicalista de la Federación Obrera, a mi tío Braulio González García lo asesinó una “Brigada del amanecer” en su cuna con solo cuatro meses de edad, arrojado contra la pared de la humilde vivienda de Tamaraceite (Gran Canaria), destrozándole su cabecita en presencia de mi padre Diego que ahora tiene 91 años y sus hermanos Lorenzo y Paco, de mi abuela Lola, de mi tía Rosa García…”

Semilla de memoria no es la historia oficial, tampoco quiere serlo, ni es un libro políticamente correcto, no lo pretende. En estas páginas se levantan 122 historias que durante años vivieron agachadas, historias veraces que miran desafiantes a los edificios institucionales, con esperanza a los jóvenes. Este puñado de páginas, es pues, un lugar para los excluidos de la memoria colectiva. Esta es la primera de las entrevistas a su autor,  Francisco González Tejera, escritor, articulista, investigador y activista social canario por la memoria histórica, los derechos sociales y la ecología, implicado desde muy joven en la lucha por un mundo mejor. 

1.- Ha aparecido tu nuevo libro y en breve será presentado. Hay quien dice “otro libro más…” con hastío y hay quienes decimos “Bien! Otro libro más!”. Dos preguntas se hacen necesarias La primera: ¿Por qué éste libro? La segunda: ¿hasta cuándo se necesitarán estos documentos que narran la historia de la gente, la historia de la represión del franquismo?

“Semilla de memoria” nace como respuesta al silencio establecido por un estado español que sigue siendo fascista, al caciquismo ancestral que existe en Canarias desde los tiempo del genocidio indígena, más tarde el genocidio franquista y actualmente el genocidio neoliberal que ha convertido a las islas en un territorio desolado con hambre infantil, suicidios masivos por motivos económicos, récord estatal en desahucios, desempleo, fracaso escolar, abandono de la universidad por no poder pagar las tasas de las hijas, de los hijos de la clase trabajadora.

Este libro nace del dolor de mi familia que sufrió los asesinatos y vejaciones facciosas, del dolor de miles de familias en toda Canarias, en todo el estado español, que saben bien hasta dónde puede llegar la maldad de un sistema criminal al que llaman capitalismo y su constante y premeditada debacle hacia el fascismo. Pretendo dar voz a los sin voz, a las miles de personas asesinadas, desaparecidas en pozos, simas, chimeneas volcánicas, en esa gran fosa común que es el mar que rodea este desgraciado territorio insular gobernado por los hijos y nietos de los criminales de lesa humanidad, los causantes de una masacre donde los muertos los pusieron las personas que luchaban por la libertad, la democracia y la clase trabajadora.

Sobre la segunda pregunta decirte que hacen falta muchos libros comprometidos con la verdad, la memoria, la reparación y la justicia, jamás libros escritos por personajes vinculados a este régimen depravado y corrupto, historiadores políticamente correctos, vendidos, bien colocados, ganando sueldazos, ocupando cargos públicos, que lo que hacen es tergiversar lo que realmente sucedió, minimizar el holocausto isleño, llegando hasta dar cifras muy inferiores al número de personas asesinadas en esta tierra.

Por eso “Semilla de memoria” describe lo que pasó en las Islas Canarias sin pelos en la lengua, desde la mirada de un autor que también es víctima del franquismo, que ha hablado durante más de 20 años con cientos de personas, presos políticos, hijos, nietos, sobrinos, amigos de gente torturada y asesinada de cada una de las islas, testigos directos de los miles de crímenes, explica sin miedo las brutalidades de una oligarquía criminal, de una Iglesia Católica sanguinaria, que planificaron el genocidio meses antes del golpe de estado junto a fuerzas sediciosas y genocidas como Falange, Acción Ciudadana y un sector del ejército sin escrúpulos para asesinar a miles de personas, militantes de la izquierda, sindicalistas, maestros y maestras, médicos, militares republicanos, diputados, gobernadores civiles, alcaldes, concejales, mujeres y hombres luchadores, anarquistas, comunistas, socialistas y otras personas de bien que en aquellos tiempos estaban construyendo una sociedad mejor.

2.- Hay una memoria de los vencidos y los vencedores como dice Rodríguez Pellejero en el texto de la contraportada de tu libro. Me gustaría que pudieras ampliar esos conceptos.

Hay una memoria almibarada que la asume el PSOE, incluso sectores destacados de Podemos e Izquierda Unida, la que habla de “reconciliación nacional”, que premia y potencia a quienes en la memoria juegan a la moderación, a hacerle el juego a quienes no quieren abrir y exhumar fosas y cunetas, quienes se conforman con colocar encima de los huesos un monolito o un monumento, hay una memoria escrita por quienes cometieron el genocidio, sus nietos e hijos que ahora ocupan cargos públicos, que ejercen de jueces del régimen español, de constructores, de empresarios millonarios que les pagan los vicios a una inmensa mayoría de políticos corruptos. Esa memoria tapa los crímenes, persigue y humilla a quienes luchamos por la reparación y la justicia, te tratan de vetar y amordazar para que no publiques lo que piensas en cualquier medio de comunicación, una memoria manchada de sangre que incluso puede ser asumida por un partido claramente franquista y degenerado como es el PP.

Hay otra memoria alzada, que recupera huesos, dignidades e ideas revolucionarias, que sigue el ejemplo de todas esas personas que fueron asesinadas por defender la libertad y los derechos sociales, que toma esa antorcha libertaria para conseguir un mundo mejor. Una memoria que no se vende, que denuncia los crímenes, los genocidios, las políticas corruptas de los nietos y los hijos de los criminales, que no se entrega a ningún partido político, que no se deja utilizar con fines electoralistas, la que lucha sin tregua contra el capitalismo, contra un régimen español heredero directo de la sanguinaria dictadura.

Los vencedores han sabido crear una tupida red para que jamás se descubran sus horrendos crímenes de estado, su violaciones, sus brutales torturas, esa memoria de los vencedores es la que prevalece, la que manipula datos y cifras, la que criminaliza a toda persona que se salga de lo establecido, que hace que por ejemplo en Canarias existan lugares donde fueran asesinadas cientos de personas y no exista ni siquiera una placa que diga lo que en ese lugar tristemente sucedió.

Los vencidos, los que no nos dejamos vencer, luchamos por que se haga justicia, porque se dignifique hasta la última persona asesinada por estas bestias sanguinarias, porque se abra y se exhume cada agujero del horror, la que trata de educar a la gente joven, a las niñas y niños sobre lo que pasó en esta tierra con el objetivo de desenmascarar un fascismo que sigue instaurado, que se percibe, que se huele y que se sufre cuando te persiguen, te acosan, te desprestigian o tratan de anularte con todo tipo de represalias y amenazas de muerte.

3.- Reconozco mi desinformación ante los estragos que perpetró el fascismo en Canarias. En estos años gracias a tus textos me he ido informando de las atrocidades cometidas. ¿Piensas que ésta falta de información de lo sucedido en Canarias es generalizada? Y de ser así, ¿a que obedece?

En Canarias se ha explotado desde siempre a nuestro pueblo, interminables años de miseria y hambre, humillaciones, enfermedades, torturas, asesinatos, violaciones a mujeres luchadoras, gente buena que la que no fue asesinada tuvo que escapar de este horror huyendo hacia Cuba, Venezuela, Argentina, Uruguay…

Miles de asesinatos cometidos por las “Brigadas del amanecer”, por organizaciones como Falange o Acción Ciudadana, psicópatas criminales de obreros, de jornaleros, de toda persona que defendiera la libertad soñada.

Esta represión se prolongó hasta el año 1977 sin tregua, año en que asesinaron a joven estudiante grancanario Javier Fernández Quesada, acribillado a balazos por la guardia civil en la entrada del edificio principal de la Universidad de La Laguna en Tenerife.

Solo en las islas occidentales (El Hierro, La Gomera, La Palma y Tenerife) fueron asesinadas, en su mayoría desaparecidas más de 2.000 personas, en las orientales (Fuerteventura, Lanzarote y Gran Canaria) más de 1.900, las cifras no se pueden cerrar, la mayoría de las familias ni siquiera saben que su familiar fue asesinado, iban a comisaría, a los centros de detención ilegal, a los campos de concentración y exterminio y les decían que ya los habían soltado, quedando sin saber jamás el destino de sus seres queridos masacrados por los fascistas.

Más de 6.000 presos, en su mayoría gubernativos, a los que jamás juzgaron, pasando muchos años de encierro, sometidos a maltrato constante, torturas, vejaciones, trabajo esclavo y asesinatos.

Este pequeño resumen sirve para que sepas que todo esto sigue tapado, ocultado premeditadamente por el estado, por el Gobierno de Canarias, por los Cabildos, por los Ayuntamientos, incluso algunos gobernados por Podemos y el PSOE como en Las Palmas de Gran Canaria donde vergonzosamente niegan a las familias de más de 120 asesinados exhumar la fosa común del cementerio municipal de Vegueta, poniendo excusas tontas, dilatando en el tiempo con mentiras y falsificación de documentos públicos para que los viejitos se mueran y esta fosa quede para siempre en el olvido repleta de los cadáveres de nuestros héroes del pueblo .

Efectivamente esta falta de información es premeditada, está estructurada y en Canarias es mucho peor que en el resto del estado, gobiernan los mismos criminales, hijos y nietos de todo tipo de monstruos fascistas, a los que les hace mucho daño que se conozca la verdad, que salgan publicaciones que muestren al mundo lo que hicieron sus progenitores con lo mejor de nuestro pueblo, de nuestra heroica clase trabajadora.

4.- De estos 122 relatos sobre el genocidio franquista en Canarias, puedes resaltar algunos en particular. En caso de ser así ¿Cuáles?

Es complicado elegir alguno, cada relato es fruto de conversaciones de muchas horas durante muchos años con personas que te hablaban en baja voz, con miedo, para contarte lo que le pasó a sus familiares, a sus camaradas, a sus compañeros, a sus amigos y amigas. Quizá resaltar que en los ojos de quienes daban su testimonio quedaba un brillo de esperanza, que esas miles de personas no murieron en vano, que su ejemplo debe seguir alzándonos para conseguir un mundo mejor. Me quedo con eso, con que este libro sirva para dar voz a los sin voz, a toda esa gente asesinada, masacrada por seres sin escrúpulos para inundar de sangre un laberintico archipiélago sin salida, invadido por el fascismo para sembrar de muerte y dolor lo que un día fue un territorio de esperanza. Invito a las lectoras y lectores de Kaosenlared a descubrirlo viajando en cada página, como quien viaja en medio de una tormenta sembrada de dignidad, insurgencia y lucha revolucionaria.

5.- Hasta que punto ha incidido tu historia para haber dedicado su vida a la lucha por los derechos humanos, el antifascismo y la memoria histórica. ¿Quieres contar sucintamente lo acontecido con tus familiares?

Fui un niño nacido en una familia que siempre me pareció extraña, que hablaba en voz baja, que miraba por la ventana si había algún coche negro aparcado al final del callejón de la calle San Lucas, a mi abuelo escondiendo papeles de propaganda, dando refugio a camaradas evadidos en plena clandestinidad.

Un día ese viejo entrañable me habló mientras recorríamos cada rincón de esta ciudad secuestrada por negras sombras del terror, me contó llorando lo que habían hecho con sus camaradas, con tantos amigos que fueron asesinados, desaparecidos para siempre en todo de tipo de fosas y agujeros, metidos en sacos de plátanos, atados de pies y manos, con piedras dentro para ser arrojados al mar.

Todo eso del alguna forma construyó mi conciencia revolucionaria, me convenció de que debía dedicar mi vida a luchar por la memoria democrática, los derechos humanos, el antifascismo.

A mi abuelo Francisco González Santana lo fusilaron los fascistas el 29 de marzo del 37 simplemente por ser miembro del Frente Popular y sindicalista de la Federación Obrera, a mi tío Braulio González García lo asesinó una “Brigada del amanecer” en su cuna con solo cuatro meses de edad, arrojado contra la pared de la humilde vivienda de Tamaraceite (Gran Canaria), destrozándole su cabecita en presencia de mi padre Diego que ahora tiene 91 años y sus hermanos Lorenzo y Paco, de mi abuela Lola, de mi tía Rosa García.

Esto pasó en mi familia por eso sigo ese legado que ilumina mi existencia, un proyecto de vida, de lucha por la justicia, por la memoria, la verdad y la reparación.


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