Entrevista a David Fernández

Llamado por el dirigente de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, nada más salir de la cárcel, David Fernández se incorporó en junio pasado a su equipo de trabajo. El ex-diputado de la CUP, enamorado del País Vasco y su lucha desde hace muchos años, nos cuenta que quiere aportar al equipo de Otegi su experiencia y conocimientos en el ámbito de la lucha contra la corrupción , así como en transparencia y participación democrática. Desde esta nueva posición, Fernández analiza a fondo la ofensiva contra Otegi y la perversa voluntad de algunos de volver al pasado y cerrar el paso a los movimientos democráticos del País Vasco y Cataluña, con un instrumento principal: la Audiencia Nacional. Dicho esto, ve claro que nadie podrá impedir nunca a Otegi que haga política. Como militante de la CUP, declinó responder preguntas sobre la actualidad política catalana.

-Como Debe reaccionar EH Bildu a la inhabilitación tras conocer la decisión de la junta electoral?
-Con Efecto bumerán. Y como consideren oportuno. Tal como han hecho siempre: con la mejor sonrisa, la mayor determinación y la más acreditada indignación democrática. En el fondo la junta electoral se deshace de tomar una posición y cede a la presión de España, tal y como ya hizo el fiscal del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, Juan Calparsoro, que cambió de parecer repentinamente. Estaba claramente en contra de la inhabilitación -basándose, con justo criterio, en el precedente similar del diputado Iker Casanova- pero el cuadro jerárquico de la fiscalía le hizo rectificar aquellas declaraciones. Las circunstancias socioeconómicas y políticas han cambiado, pero habría que recordar a los herederos de Torquemada y McCarthy, versión hispánica, que la última vez que probaron de ilegalizar Bildu, en 2011, se convirtió en la primera fuerza política en el País Vasco, ganó la Diputación de Guipúzcoa y llegaron a la alcaldía de San Sebastián.

Restos dos instancias para recurrir la decisión. El equipo de trabajo confía o ya trabaja con las peores previsiones?
Trabajar por la mejor previendo siempre la peor es una consigna válida, sabia y útil, en cualquier circunstancia. La izquierda soberanista vasca -y en particular la izquierda abertzale- es un proyecto sociopolítico colectivo arreladíssim hace décadas y ha sobrevivido diez años de ilegalizaciones, apartheids y proscripciones, en un contexto de estado de excepción en el seno de la UE: organizaciones ilegalizadas, partidos prohibidos, periódicos cerrados, torturadores indultados. En cualquier caso, es altamente probable que todo termine en el Tribunal Constitucional, al límite del 8 de septiembre y justo antes del inicio de la campaña electoral, si el TSJPV mantiene la decisión de castigar Otegi. Pasa pero que el debate sobre la inhabilitación de Arnaldo Otegi no es la reducción al debate jurídico que pretenden, sometida a la arbitrariedad de la interpretación del TC, sino que es fundamentalmente un debate de orden y carácter político.

-¿Por Qué no es un debate jurídico?

-Si Quieren un debate jurídico y ganarlo, resulta que deberán autoesmenar y desinterpretar a ellos mismos y el TC deberá hacerse el harakiri, desterrando su propia doctrina. O incluso aprender a redactar sentencias y concretarlas: las penas de inhabilitación especial requieren una concreción específica que en el presente caso, sencillamente, no existe. Deviene inaplicable e inejecutable según jurisprudencia consolidada, y el veto del sufragio pasivo es una pena accesoria que dura tanto como dura la privación de libertad. El resto ya es venganza: Arnaldo Otegi ya ha cumplido en su totalidad, el primer día al último, una condena injusta: seis años y medio de prisión. Está claro que en el reino de la arbitrariedad que es España todo es posible y son capaces de todo y de una nueva pucherazo: si se inventaron la Doctrina Botín para garantizar la impunidad de un banquero pueden inventarse la doctrina Otegi para reventar los derechos civiles de un disidente. Y aunque, sin embargo, habría que añadir la cuestión capital: la sentencia que le condenó -recorreguda en Estrasburgo, que aún se debe manifestarse fue una sentencia política. Le declaraban la guerra a quien intentaba hacer la paz. Aquello no fue un juicio sin pruebas: fue un juicio sin delito.

-En Caso de verse inhabilitado, ¿qué papel tendrá Otegi en campaña?
-No Hay ningún tribunal autoritario ni ninguna constitución españolista ni ningún juez inquisitorial que no pueda impedir la política cotidiana ni pueda detener la realidad. La vida política de los pueblos, por suerte, no transcurre ni los tribunales ni en los despachos oficiales, sino a pie de calle y en pie de sociedad. Y tampoco únicamente a los parlamentos. Nadie impedirá que haga política y que siga siendo, hoy más aún, lo que es: Otegi es un referente inequívoco del cambio de ciclo vivido en el País Vasco, un actor político de primera de un equipo colectivo que se llama izquierda abertzale con la apuesta por EH Bildu y, personalmente, añadiría que una referencia ineludible para la izquierda alternativa europea. Tanto el temen? Porque el que aparenta fortaleza -Decreto el apartheid civil- sólo es debilidad. A veces parece que la estrategia de España sea retrasar lo inevitable: sabiendo que el momento político de Otegi llegará, prueban por todos los medios, autoritarismo de manual, que sea lo más tarde posible y en las peores condiciones.

-Como Debe reaccionar la sociedad vasca a la decisión de hoy?
-La Mayoría política, social y sindical vasca está en contra de la prohibición y será la que decidirá y considerará, en primera instancia, como hay que responder, de manera contundente y proporcional, al escándalo que hoy se ha consumado: la injerencia política en el ciclo electoral, al atropello evidente de los derechos civiles y políticos que le corresponden a Otegi ya otra -una más- barbaridad jurídico-política y degradación democrática. Salpimentada, en este caso, con una obsesión represiva y enfermiza contra Otegi, como referente especial, no lo olvidemos, de un proyecto colectivo dinamizado por miles de personas hace años: allí está toda la fuerza y al mismo tiempo la impotencia de España. Quien decide los representantes políticos es la ciudadanía, los tribunales no: y quien ha elegido Otegi son las bases de EH Bildu. Pero desgraciadamente hay quien se empeña perversamente en el retorno al pasado: Rafa Diez continúa encarcelado, la dispersión penitenciaria sigue siendo una cruel realidad y el País Vasco -víctima, violencias y sofriments- reclama un nuevo tiempo.

-¿Qué Se puede hacer desde los Países Catalanes para responder esta inhabilitación?
-Continuar Insistiendo sin desfallecer y no callar: no pensamos pedir permiso para ser libres ni perdón para serlo. Hoy mismo ya se ha activado la solidaridad con un manifiesto de urgencia que, ahora mismo, ya firman Lluís Llach, Ana Gabriel, Joan Tardà, Jaume Asens, Ernest Maragall, Guillem Agulló padre, Josep Lluís Carod Rovira, los juristas August Gil Matamala y Gemma Calvet, el actor Sergi López, el ex-futbolista Oleguer Presas y el periodista Antoni Batista, entre muchos más. También se ha activado la denuncia y solidaridad internacional y desde Alemania, el zurdo Die Linke ya ha denunciado el intento del estado para silenciar Otegi. Con todo, lo que más preocupa es el silencio espeso de algunos: tratándose de la restricción de derechos fundamentales es de esperar que, como otras veces a derecha e izquierda, esta vez no se mire a otra parte, se minimice, se justifique o banalice una cruzada que ellos también han sufrido.

-Los Casos de Otegi, Forcadell y Mas demuestran que la inhabilitación se ha convertido en la primera arma de España?
-Sí. Una desdicha de democracia a la turca: tribunales españoles que eligen candidatos vascos y procesan urnas catalanas. El estado español impone por vía judicial lo que ya no puede conseguir por vías políticas, democráticas y pacíficas y esto vale para el 9-N, para la investigación por ‘sedición’ contra el concejal de la CUP en Vic Joan Coma o por la inhabilitación de Otegi. Enric Juliana, con acierto, lo rebautizó como la Brigada Aranzadi. El lejano 2002, el Financial Times refería la existencia de un GAL judicial. No ponía bombas ni secuestraba ni asesinaba en cal viva, pero se cargaba derechos democráticos, encarcelaba sin pruebas, castigaba proyectos y propuestas y hacía excepcional la disidencia. Su centro de operaciones se llamaba Audiencia Nacional. Con el respeto obligado a las víctimas de aquel terrorismo de estado -22 asesinatos de los 27 han quedado impunes- la inhabilitación de Otegi es una réplica y una rémora de aquella guerra sucia judicial.

-Me Puede dar un ejemplo más, de esta guerra sucia?
-Cuando Me hacen esta pregunta siempre pienso en Egunkaria: el único diario en euskera cerrado y los directivos torturados por la guardia civil en medio de la más absoluta impunidad y una ley abrumadora del silencio, tan sólo rota por la respuesta catalana. Siete años después todos fueron absueltos y Estrasburgo condenó la no investigación de las torturas a Martxelo Otamendi.

-Tiene Límites España?
-Quizá Es una pregunta que habría que dirigirse al ministro de Interior y de Anterior, Jorge Fernández Díaz, el mismo -hay que recordarlo siempre- que en 1981 aprisionaba la activista Blanca Sierra por el simple hecho de llevar una pancarta con el lema ‘Independencia’ en la manifestación contra la LOAPA. Lo mismo que cuenta De Alfonso como debe presionar mediáticamente la fiscalía, construir agenda, determinar decisiones. Lo mismo que, esta semana lo hemos sabido, envía comisarios cuartelero en Andorra de acuerdo con sus intereses políticos espurios.

-Pero Usted ¿qué piensa? Tiene límites el estado español?
-La Respuesta, como casi siempre, es dialéctica. Sí, sí tienen límites, tantos como seamos capaces de ponerle; porque la única que puede ponerle límites para tanta demofòbia es la fuerza de la gente. Y no, de otra parte, no tiene límites y es por eso que queremos irnos en la jaula del estado. Será por eso que el reclamo democrático mayoritario de la sociedad catalana sea -hoy, ahora y aquí- abrir un proceso constituyente para avanzar hacia la independencia y una república que garantice todos los derechos civiles y políticos en todas las personas. El estado español -dissidents inhabilitados, refugiados que no llegan, inmigrantes sin voto- no lo hace.

 

Fuente original en catalán en:

http://www.vilaweb.cat/noticies/david-fernandez-aixo-es-una-democracia-a-la-turca-tribunals-espanyols-triant-candidats-bascos/

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