Cuando la ley es injusta, DESOBEDIENCIA es la palabra de orden

Cualquiera sabe que el Estado español está formado por varias naciones no reconocidas por el propio Estado, ese que nunca preguntó a los habitantes de esos territorios a ver si querían formar parte de él. Sin embargo, el Gobierno insiste en que son los ciudadanos de todo el Estado quienes tienen que decidir sobre una petición de independencia por parte de aquellas. Una premisa que, además de ser injusta, tiene mucho de trampa.

Cualquiera sabe también que, con mayor o menor intensidad, algunas llevan muchos años luchando por conseguir su independencia, como es el caso de Euskal Herria —Pueblo Vasco—. Pero, últimamente, las aspiraciones independentistas de una de ellas ha cobrado especial relevancia. Me estoy refiriendo, obviamente, a la hermana Catalunya.

A pesar que desde posiciones reaccionarias se empeñan en hacer creer que no son tantos los secesionistas, lo cierto es que una parte muy importante del pueblo catalán ansía dejar de pertenecer al Reino de España para constituirse en una República independiente. Y, en los últimos tiempos, a eso dedican muchos de sus esfuerzos.

Sin duda, la mejor manera de saber cuántos están a favor y cuántos en contra es realizando el referéndum que, contra viento y marea, las fuerzas independentistas están organizando para el próximo 1 de octubre.

¿Por qué el Estado, que se jacta de democrático, no lo permite? En realidad, el Gobierno sabe que tiene muchas posibilidades de perder, por eso se niega a jugar, aunque las cartas ya estén encima de la mesa.

Este argumenta que son las leyes quienes se oponen. Y lo dicen como si las leyes, por el mero hecho serlo, fuesen intocables y justas. Eso sí, solo las que a ellos les beneficia e interesa, las demás muy rápido que las cambian.

Es imposible que la población de una pequeña nación pueda cambiar las reglas de juego en la máxima institución española. Ni aunque todas las fuerzas políticas catalanas estuviesen de acuerdo podrían hacerlo; siempre estarían en minoría frente al conjunto de todo el Estado. Si a esto se le suma que el Gobierno se niega rotundamente a aceptar un referéndum, ¿qué alternativa les queda a los catalanes y a las catalanas? Sin duda, desobedecer las leyes españolas y acatar las que emanan del Parlament de Catalunya, las que ellos mismo se han dado y se están dando.

Matin Lutther King decía que “la desobediencia civil está justificada frente a una ley injusta y cada uno tiene la responsabilidad moral de desobedecer las leyes injustas”. Y restó el valor de invulnerabilidad que algunos interesados quieren darle a la legalidad: “Nunca olviden que todo lo que Hitler hizo en Alemania era legal”.

Por su parte, Mahatma Gandhi, un individuo nada sospechoso de abrazar la violencia y por eso mismo “referente” de muchos “demócratas de salón”, opinaba que “cuando una ley es injusta, lo correcto es desobedecer”.

También lo decía de esta manera: “Nadie está obligado a cooperar en su propia pérdida ni en su propia esclavitud. La desobediencia civil es un derecho imprescindible de todo ciudadano”.

Como ha quedado dicho, las leyes se deben acatar si son justas y benefician a la mayoría de la ciudadanía, no solo a unos pocos privilegiados. En caso contrario están para desobedecerlas y combatirlas.

¿Qué hará el Gobierno español, pues, para evitar que el primero de octubre sean colocadas las urnas en Catalunya? El ejecutivo liderado por Mariano Rajoy esgrime la impugnación de las leyes que ya están aprobando en el Parlament para impedirlo. Y, si finalmente votan y gana el Sí, ¿qué hará entonces el Gobierno y los defensores del régimen del 78 para impedir la activación de la desconexión que llevará a Catalunya a ser una República independiente?

Cuando la desobediencia civil es ejercida por una persona, ésta es fácil blanco de la represión gubernamental, porque, en principio, no tiene grandes dificultades para neutralizarla. Pero si la desobediencia civil la ejercen millones personas… ¡eso ya es otra cosa!

 

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2 comentarios

  1. Que con Cataluña no nos pretendan tapar la mierda que hay en España, hoy mismo el Banco de España acaba de publicar que serán irrecuperables 42.900 millones de euros de las ayudas a la banca, a costa de todos los ciudadanos………

  2. Que el estado se iba a hacer cargo de la deuda de los bancos, lo sabiamos en el momento que se firmo el supuesto rescate. Siempre el gobierno del pp a utilizado el terrorismo, la bandera, y cualquier otro motivo para polarizar la opinion publica, ganando en votos ellos. No es algo nuevo. Acordaros del ridiculo de Perejil.

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