Carta de la presa comunista Carmiña Cayetano desde Puerto III (Cádiz)

Carta de Carmiña Cayetano Navarro
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Reivindico mi condición de obrera de la que siempre me he sentido orgullosa. También me siento orgullosa de los compañer@s con los que compartí unos años de mi vida fabril.
Con 16 años ya estaba trabajando en la fábrica de Álvarez, en el barrio de Cabral. Una factoría que se dedicaba a la fabricación y decoración de vidrio y cerámica. El grupo Álvarez, era uno de las grandes industrias de Vigo –incluso con sus propios comercios de venta- , que aglutinaba a miles de obrer@s, mayoritariamente mujeres..
En la fábrica empecé a vivir la explotación del patrón, pero también aprendí, en las largas jornadas de trabajo, de mis compañer@, lecciones de compañerismo, de unidad y solidaridad, de compromiso y lucha. Esos valores fueron determinantes en mi vida, un impulso para asumir mi compromiso social y político que hoy sigo defendiendo.
En la fábrica también aprendí a adquirir hábitos de disciplina que no conocía, a trabajar de forma organizada. La producción en cadena y esta a su vez entrelazada, nos obligaba a todos a ser disciplinados; cuando algún eslabón de la cadena fallaba repercutía de forma colectiva en todos los que trabajábamos en esa sección.
Los obrer@s jóvenes teníamos que aprender con rapidez de los obrer@s más veteranos, asumiendo responsabilidades, desempeñando con rigor cada tarea que nos asignaban… Sabíamos que nadie estaba exento del control riguroso de los encargados y jefes que en algunas ocasiones nos amenazaban con el despido o bien con descontarnos del mísero sueldo que recibíamos. Aún desempeñando trabajos de responsabilidad el sueldo no se nos pagaba en relación a ello sino a nuestra edad. Esta situación se daba con bastante frecuencia y de ella sólo se beneficiaba el patrón aumentando se enriquecimiento. En alguna ocasión acudimos al Sindicato Vertical –el sindicato oficial existente en tiempos del dictador Franco- para denunciar y en busca de apoyo, pero pronto nos dimos cuenta que allí se defendían los intereses de los patronos y no los de nuestra clase, a los obrer@s se nos fichaba –incluso confeccionaban listas negras que facilitaban a la policía y a la dirección de la fábrica-, y nos acusaban de alborotadores por el hecho de denunciar o reclamar lo que nos pertenecía.
Mi participación en la lucha comenzó en la fábrica. Era allí donde vivía las injusticias, allí estaban los problemas que nos afectaban directamente, y era allí donde se creaban las condiciones que nos llevaban a rebelarnos por diferentes motivos:
-Para reivindicar la subida salarial
-Por mejorar las condiciones de trabajo
-Para exigir medidas de seguridad ante el aumento de accidentes laborales.
-Contra el despido pues cualquier excusa era válida para despedir a un compañero impunemente… lucha que se planteaba en Álvarez era también la lucha y las reivindicaciones de otros obrer@s de las fábricas de Vigo: Citroen, Barreras, Vulcano, etc. Empezamos a comprender que era necesario extender la lucha, que era una necesidad recabar la solidaridad de otros centros industriales; debíamos impedir que la represión patronal y policial se centrara en una sola fábrica, pero nos faltaban los obrer@s dirigentes que organizaran y llamaran a la unidad.
Mi ligazón a las juventudes de Carrillo duró muy poco. A raíz de una asamblea a la que fui invitada como obrera de Álvarez,
-asamblea en la que se produjo la escisión con el Partido carrillista de Galicia-, pasé a militar en Organización Obreira. Sus planteamientos políticos, de unidad, y orientados a organizar a la clase obrera me parecieron justos, lo que estábamos necesitando. Era un sentimiento que estaba en muchos de nosotros, pero nos faltaban las ideas y objetivos políticos que sólo dirigentes comunistas como Abelardo Collazo, Fernando Hierro, y otros militantes podían aportarnos con su ejemplo.
En 1972, en la huelga revolucionaría en Vigo, fue precisamente Organización Obreira la que se puso a la cabeza y no escatimó esfuerzos en organizar y ponerse al frente de la lucha obrera.
Como os decía más arriba, sigo defendiendo los valores de mi clase, sigo defendiendo a los explotados, los represaliados, a los oprimidos… Cuando me quedan unos meses para que me pongan en libertad, para encontrarme con vosotros en Vigo –y si es posible en otros lugares del Estado-, siento la alegría, y también el orgullo de volver a reunirme con mis compañer@s, con todos los que compartí y aprendí lecciones de dignidad y solidaridad.
OS ENVIO UN ABRAZO INMENSO.
Prisión de Puerto III. Noviembre. 2016.
https://amnistiapresos.blogspot.com.es/2016/11/carta-de-carmina-cayetano-desde-puerto.html
(original en gallego)
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