CARLO FRABETTI. La Alianza de Intelectuales antiimperialistas: continuidad de una lucha

(Resumen de la ponencia presentada en el encuentro “Cultura contra fascismo”, celebrado en La Habana en julio de 2017)

 

La Alianza de Intelectuales Antiimperialistas (AIA) se constituyó en 2002 en Madrid, en el marco de la Plataforma Paremos la Guerra (que agrupó a más de setenta organizaciones de todo el Estado español), tomando como referente moral e histórico la Alianza de Intelectuales Antifascistas de los años treinta. La AIA congregó a más de un centenar de artistas e intelectuales, y sus principales objetivos fueron oponerse, con las armas de la cultura y la comunicación, a la invasión de Iraq y a la campaña mediática contra Cuba y Venezuela orquestada por el grupo Prisa y el Gobierno español. Entre sus miembros más activos cabe mencionar a Alfonso Sastre, Eva Forest, Juan Antonio Bardem, Andrés Vázquez de Sola, Rosa Regàs, Quintín Cabrera, Irene Amador, Sara Rosenberg, Gloria Berrocal, Ángeles Maestro, José Luis Sampedro o Vicente Romano. Cinco de estas personas que formaron parte del núcleo más activo de la AIA han fallecido, y por ello quiero dedicar un especial tributo a Eva Forest, Juan Antonio Bardem, Quintín Cabrera, José Luis Sampedro y Vicente Romano. Todos ellos fueron grandes amigos de Cuba, y tres la visitaron con frecuencia, y en algunas ocasiones tuve el privilegio de coincidir con ellos en la isla; me refiero a Eva Forest, Quintín Cabrera y Vicente Romano.

La constitución de la AIA fue acompañada de un manifiesto fundacional, Contra la barbarie, que suscribieron cientos de intelectuales y artistas de distintos países. Transcribo algunos de sus párrafos, que, por desgracia, no han perdido vigencia quince años después:

La humanidad está siendo arrastrada hacia una catástrofe material y moral sin precedentes.

La sedicente “cruzada contra el terrorismo” emprendida por el Gobierno de Estados Unidos y sus aliados, cuyo próximo capítulo pretende ser la invasión de Iraq, no es más que una nueva y desmedida agresión imperialista cuyo objeto es consolidar a cualquier precio la hegemonía estadounidense, fortaleciendo a Israel y debilitando a los países árabes e islámicos que pudieran representar una amenaza para el sionismo.

Consideramos, por tanto, imprescindible llevar a cabo un amplio debate sobre la situación mundial generada tras los acontecimientos del 11-S y plantear una alternativa al discurso oficial, que oculta o falsea la información y tiende a criminalizar toda forma de disensión o protesta.

En este sentido, la responsabilidad de quienes hemos hecho de la cultura y la comunicación nuestro oficio, es especialmente grande, puesto que el imperialismo pretende sustituir la libre circulación de ideas por un “pensamiento único” administrado desde el poder, con objeto de enmascarar la profunda injusticia de sus fines y la implacable brutalidad de sus medios.

Los intelectuales (en el sentido más amplio y menos elitista del término), en función del privilegio que supone el acceso al conocimiento y a los instrumentos necesarios para elaborarlo, tienen una responsabilidad tan específica como grave: la crítica radical y continua de los argumentos esgrimidos por el poder, la denuncia sistemática de sus mentiras, sofismas y tergiversaciones. No podemos olvidar que el término “intelectual” va unido desde su mismo origen (caso Dreyfus) a la idea de lucha, de refutación del discurso dominante, de defensa de la justicia frente a los abusos del poder.

Por ello, tomando como referente moral e histórico la Alianza y el Congreso de Intelectuales Antifascistas de 1937, un amplio grupo de personas relacionadas con la literatura, el arte y la ciencia hemos decidido promover una Alianza de Intelectuales Antiimperialistas con objeto de analizar y afrontar de forma colectiva la gravísima situación mundial generada tras el 11 de septiembre de 2001.

Dos de las primeras y más destacables iniciativas de la AIA fueron promover la protesta de la gala de los premios Goya contra la política proimperialista del Gobierno español, y desenmascarar la campaña mediática del grupo Prisa contra Cuba y Venezuela.

En enero de 2003, Alfonso Sastre me entregó un breve texto contra la invasión de Iraq con la sugerencia de que se leyera públicamente en los teatros, y con tal motivo algunos miembros de la AIA nos reunimos en Madrid con un grupo de actores y actrices para planificar su difusión. La idea era leer el texto antibélico desde los escenarios, y en algún momento caímos en la cuenta de que en unos días íbamos a disponer de un escenario de excepción: el de la entrega de los Premios Goya. Por una afortunada coincidencia, los animadores del acto iban a ser Willy Toledo y Alberto Sanjuán, vinculados a la AIA, lo que facilitaría notablemente el desarrollo de la protesta. Pocos días antes de la ceremonia de los Goya, convocamos una reunión de gentes del mundo del espectáculo y la respuesta fue multitudinaria. Y la gala del 2 de febrero de 2003, retransmitida en directo por la televisión española, se convirtió en un auténtico hito histórico y en un importante instrumento de movilización popular.

En junio del mismo año, y como respuesta a la campaña anticubana orquestada por el grupo Prisa, la AIA publicó un manifiesto titulado Con Cuba, contra el Imperio, que firmaron más de cien personas del mundo de la cultura y la comunicación. Transcribo algunos párrafos:

 

La principal responsabilidad de los intelectuales, su insoslayable obligación moral, es la de oponerse a los abusos del poder. La plutocracia estadounidense, con la creciente complicidad de algunos gobiernos europeos, ha puesto en marcha una maquinaria de guerra y represión sin precedentes, y, del mismo modo que en los años treinta la defensa de la dignidad pasaba necesariamente por la negación de su negación, que era el fascismo, hoy la lucha por los derechos humanos y por la libertad de los pueblos se traduce de forma ineludible en lucha contra el imperialismo (fase superior del capitalismo, fase actual del fascismo).

Y en un momento en que la opresión se ejerce mediante el discurso tanto como mediante las armas, adquiere una relevancia cada vez mayor el papel de quienes han hecho de la cultura y la comunicación su oficio. El poder lo sabe, y por eso intenta comprar las voces y los silencios de los creadores de opinión; lo intenta y a menudo, demasiado a menudo, lo consigue, seduciendo a escritores y artistas con los privilegios que obtienen a cambio de su complicidad, y amenazándolos con la criminalización o el ostracismo si se atreven a ejercer una oposición real.

Los y las abajo firmantes denunciamos con alarma e indignación la creciente debilidad del mundo de la cultura frente a los sobornos y los chantajes del poder. En este sentido, consideramos especialmente grave la “Carta abierta contra la represión en Cuba” publicada el 7 de junio en el diario El País y firmada por más de quinientos autodenominados “intelectuales, artistas y políticos del mundo democrático”.

La “Carta abierta…” no habla del bloqueo, no habla de los agentes estadounidenses infiltrados en Cuba, y llama “oposición pacífica” a los sicarios y los conspiradores pagados por Washington. ¿Cómo es posible tanta ceguera -o hipocresía- en estos ilustrados paladines del “mundo democrático”? ¿Han olvidado que Cuba vive una situación de asedio y de constante amenaza de invasión desde hace más de cuatro décadas? Reprocharles a los cubanos que se defiendan de las continuas agresiones de la mayor y más despiadada potencia bélica del mundo, es una actitud ética y políticamente tan inadmisible como apoyar la invasión de Iraq.

Pocos meses después, en agosto de 2003, una delegación de la AIA integrada por Irene Amador, Gloria Berrocal, Ángeles Maestro, Icíar Maqua, Juan Manuel Morales y yo, viajó a Cuba invitada por el Ministerio de Cultura, y fue el comienzo de una estrecha colaboración que no ha cesado desde entonces.

En 2004, la AIA participó en el gran encuentro En Defensa de la Humanidad celebrado en Venezuela, y posteriormente organizó dos secuelas o “réplicas” de ese evento en el Estado español, una en Oviedo y otra en Madrid. A raíz de estos eventos, y con la incorporación de nuevos miembros y la desaparición de algunos de los antiguos, la AIA se convertiría, de hecho, en el capítulo español de la Red en Defensa de la Humanidad. Hace tiempo que, por distintas razones, ya no utilizamos las siglas, pero algunos y algunas de quienes participamos en la gestación de la AIA seguimos en estrecho contacto y peleando en la misma “batalla de las ideas”, como diría Fidel.

Por todo ello considero un honor y un privilegio participar en este acto conmemorativo de la Alianza de Intelectuales Antifascistas, un referente moral e histórico que no podemos olvidar y que, ochenta años después, sigue iluminando el camino de la lucha, el único camino.

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7 comentarios

  1. ¡Cuan pocos hicieron mucho!

    Gracias por aclarar tantas cosas en estas líneas

  2. El término “intelectuales” es pomponso y se utiliza muy ampliamente y no especifica mucho, ya que existen los autodenominados ” intelectuales” en todos los frentes y de todos los colores, se puede encontrar una gran profusión de “intelectuales” pro Imperio, pro Otan, a favor de primaveras árabes y guerras contra el pueblo de Siria, contra el de Libia, etc….

    Es mucho más acertado el término Red de Defensa de la Humanidad.

  3. Carlo Frabettti

    RESPUESTA A RESPLANDOR
    Estoy de acuerdo; pero en su momento nos pareció importante remitirnos a la Alianza de Intelectuales Antifascistas de los años treinta.

  4. Es de sumo interés para el ser Humano, que se tomara la decisión en los años treinta, de la unión de todo aquel que se opusiera a todas las guerras y defendiera por principio el bienestar de las personas, sigamos aumentando la unión de más intelectuales.

  5. Carlo Frabetti es uno de los más grandes intelectuales vivos en el Estado español.

    Deberíamos presionar a la dirección de Insurgente para que a su vez presionara a Carlo en el sentido de que publicara todas las semanas una de sus acertadas reflexiones.

    Contra la intoxicación mediática permanente de la oligarquía, la izquierda necesita, ahora más que nunca, del compromiso permanente de sus pensadores.

    ¡¡¡Adelante Carlo!!!

  6. Horacio Roldán

    No tiene nada que ver con este artículo pero debéis leer “El Cuervo Pantuflo” (Un cuervo mucho más humano e inteligente que el impresentable Eduardo Inda). En nombre de muchos niños, padres y maestros, gracias Carlo. Ser antifascista lleva a respetar a niños y naturaleza.

  7. Elena Escudero

    Pues si la memoria no me falla me acuerdo de que allí estaba nuestro compañero Tena en esa plataforma. Lo sé porque en el palacio de Congresos hable con él y con Abel Prieto, con Pascual Serrano y con el profesor Roitman.

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