CARLO FRABETTI. Idiotez colectiva

Es evidente que Llarena no es muy listo; pero -al igual que Zoido o Rajoy, Soraya o Letizia- no puede ser tan tonto como parece. Llarena, Lamela, Zoido, Rajoy, Soraya, Letizia, Felipe, Cifuentes, Cospedal, Arrimadas, Rivera, Sánchez… Es inconcebible que los tres poderes (por no hablar del cuarto) y la supuesta oposición estén en manos de idiotas morales o idiotas a secas. Pero, como dice Sherlock Holmes, cuando todas las explicaciones imposibles han sido descartadas, la que queda, por inverosímil que parezca, tiene que ser la verdadera… Como aproximación indirecta a este abrumador sinsentido, comparémoslo con otros similares: 

¿Cómo es posible que, en pleno siglo XXI, en el Estado español los creyentes constituyan más del 70 % de la población? 

¿Cómo es posible que la extrema derecha tenga más de diez millones de votantes? 

¿Cómo es posible que una gran mayoría de la población considere que los animales no humanos pueden ser devorados e incluso asesinados y torturados por diversión? 

¿Cómo es posible que para muchos hombres (y algunas mujeres) el fútbol sea algo muy importante y merecedor de más atención en los medios que la ciencia o el arte? 

¿Cómo es posible que muchas mujeres (y algunos hombres) lleven unos zapatos de tacón tan nocivos para la salud como para la dignidad? 

¿Cómo es posible que haya tantas personas aparentemente cuerdas que dedican una parte considerable de su tiempo y sus recursos a coleccionar sellos?  

La única explicación que se me ocurre (y nunca nadie me ha ofrecido otra que Holmes no habría descartado) es que la moral burguesa (o lo que es lo mismo, la lógica capitalista) convierte a las sociedades humanas en hormigueros al revés. La bióloga Deborah Gordon ha popularizado la frase: “Las hormigas no son inteligentes, pero el hormiguero sí”. Una hormiga aislada no puede hacer gran cosa; pero una colonia es capaz de resolver con prontitud y eficacia problemas bastante complicados, como hallar el mejor camino a una fuente de alimentos u organizar la defensa de su territorio ante un súbito ataque; de la colaboración de miles de individuos surge lo que se ha denominado “inteligencia de enjambre”. En el extremo opuesto, nuestra estupidez de enjambre: el individuo humano no es (necesariamente) idiota, pero la sociedad (burguesa) sí. El control social es tan implacable, y sus instrumentos de estupidización son tan poderosos y omnipresentes (religión, publicidad, cultura de masas…), que no es extraño que casi todos los grupos humanos (familias, sectas, empresas, partidos…) reproduzcan en mayor o menor medida las falacias y aberraciones del discurso dominante (el impropiamente denominado “pensamiento único”). 

Se echa de menos una “psicología de masas del capitalismo” que prolongue y amplíe el lúcido análisis de la Psicología de masas del fascismo de Wilhelm Reich. En su imprescindible ensayo, Reich muestra cómo una clase media frustrada, una familia patriarcal autoritaria, un empresariado explotador y un Estado totalitario acaban engendrando un monstruo de dimensiones apocalípticas. Un monstruo que se alimenta de sangre y de estupidez. Como dijo el nazi Wilhelm Stapel en un artículo significativamente titulado Cristianismo y Nacional Socialismo: “La razón por la que no se puede atacar al Nacional Socialismo mediante argumentos, es que se trata de un movimiento elemental; los argumentos solo serían eficaces si el movimiento hubiese llegado al poder mediante la argumentación”. Y en la misma línea, oigamos al mismísimo Hitler, citado por Reich en su ensayo: “La grandeza de nuestros designios, de la cual nunca debemos alejarnos, en combinación con un énfasis constante y consistente, permite la maduración del éxito final. Entonces, ante nuestro asombro, contemplaremos los tremendos resultados a los que nos conduce tal perseverancia, unos resultados que casi están más allá de nuestro entendimiento”. 

Si Aznar, Rajoy o Rivera fueran capaces de hilvanar tres palabras seguidas, podrían regalarnos discursos igual de elocuentes sobre el increíble éxito electoral de la extrema derecha en el Reino Bananero de España. Los argumentos sobran porque el españolismo es un “movimiento elemental”. Para creer que España es una, grande y libre (cuando en realidad es todo lo contrario: fragmentaria, pequeña y cautiva), hay que ser tan idiota como para creer que los recursos naturales pueden estar en manos privadas, o que la OTAN no es una organización terrorista, o que tenemos derecho a comernos a las vacas y a torturar a los toros, o que un Dios misericordioso puede infligir un castigo eterno a sus amadas criaturas. Y una persona sola no es capaz de tanta necedad: hace falta la acción conjunta de todas las instituciones y sus instrumentos descerebradores para posibilitar tan altos niveles de idiotez colectiva. 

Volviendo al principio: intrínsecamente, individualmente, Llarena no puede ser tan tonto como parece, y es posible que tampoco sea malvado. No lo convirtamos en chivo expiatorio; no demonicemos al enemigo. La presunción de inocencia (en ambos sentidos del término) y el hecho de vivir en una sociedad idiotizada nos obligan a contemplar la posibilidad de que, inmerso en la idiotez colectiva, crea estar haciendo lo correcto para salvaguardar lo que para él -y para muchos otros- es un bien “elemental” y por encima de cualquier argumentación (la falsa unidad de la inexistente España). Otra cosa son los políticos de oficio y beneficio, los que acumulan dinero, poder y títulos robando y engañando; tampoco ellos son tan tontos como parecen, pero se hace muy difícil aplicarles la presunción de inocencia. 

Y para terminar con un punto de moderado optimismo, algunas cifras esperanzadoras: en lo poco que va de siglo, los creyentes han pasado del 85 al 70 %, se ha duplicado el número de vegetarianos, hay unos trescientos mil cazadores menos y las mujeres con tacones han bajado del 70 al 40 %. Y la filatelia está en franca decadencia. 

 

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6 comentarios

  1. elAZNARfabetoIBÉrrrico

    Excelente planteamiento.

    Tengo una duda que no se si será una errata en el texto: qué es el ate cuando escribes acerca de “la ciencia o el ate”.

  2. 14 de Abril de 1931 .-

    Aquí, en Andalucía , mayoritariamente se aplaude y se comparte como felicidad extrema: las
    Procesiones de Semana Santa ,El Rocío, La Feria , El Futbol ,la Cacería y `por supuesto los
    Toros .-
    ¿ Andalucía ………..Tercer Mundo ….o Charanga y Pandereta ? .-

    PAN Y CIRCO..-

    Salud y República !!!

  3. ERRATA: Donde pone “ate” debería poner “arte”.

  4. “Solo hay dos cosas infinitas, el Universo y la estupidez humana. Y no estoy muy seguro de lo primero” (Albert Einstein)

    Pues eso …

  5. Tacha el bueno de Carlo FRABETTI de “Idiotez colectiva” la forma de pensar, de razonar y de proceder de una gran parte del populacho español, pero leyendo la carta de Mireia a Tamara Carrasco y viendo sus numerosos tópicos literarios (peor aún, vacíos y hueros tópicos de propaganda política), parece que la idiotez no se queda anclada en una sola orilla sino que avanza y nadie puede pararla…

    Resulta muy sintomático que se hable tanto de democracia en estos tiempos. A todo el mundo la democracia le mola, está de moda como tópico, a todos se nos llena la boca con las empanadas mentales que nos regala la democratitis. Sin embargo, en Cataluña son las opciones menos votadas (el PP y la CUP, con sólo 3 ó 4 diputados, cada una de esas formaciones políticas, en la Asamblea nacional catalana) los que están imponiendo su proceder a todo el resto.

    Lo peor de todo es que el PP ha hecho crecer a la derecha primoriverista (falangista hasta las trancas en formas y contenidos) disfrazada de naranja; y, clamando hacer apología de los ciudadanos, cuando lo único que defiende es al IBEX35 y sus esclavistas concepciones laborales. Y es mucho peor que el PP porque esta derecha falangista aparece como reformista (una patraña más falsa que los masters de la URJC) y como limpia (por no haber tocado poder ni municipal, ni autonómico ni estatal) ante un electorado más voluble que los vientos huracanados en la fase antropocénica del desastre climático.

    La Independencia de Cataluña es imposible en estos momentos desde la mera mecánica procedimental democrática. Los números no dan para ella. Sólo ayudan a generar un clima prebélico para que los grandes capitales armamentísticos vayan empezando a hacer cuentas como en Libia, Siria, la exYugoslavia o Irak.

    Al pornocapitalismo tanatocrático le van los estados fallidos, le ponen un montón la provocación de desastres… Y Cataluña está a punto de caramelo. Va a resultar que lo imposible se va a hacer posible, que diría M. Rajoy con su habitual sintaxis españolista. Pues Cataluña estallará en mil pedazos y, por supuesto, será el principio del fin de la Unión Europea tal y como hoy se la conoce.

  6. ¿Realmente un 70 por ciento de personas en este país son creyentes? Yo lo dudo mucho; más bien conozco a mucha gente que dice ser católica (aunque en su fuero interno no creen en la existencia de Dios) y que defiende el catolicismo como ideología, no como fe: no creen en dios, más bien creen que España deber ser “una, grande, libre, católica, monárquica y taurina (y neoliberal, claro)”. Sí, esto es digno de análisis reicheano, froommiano, freudiano, lacaniano…

    La mayoría de votantes del PP-Ciudadanos que conozco no tienen religión ni vida espiritual verdaderas; como mucho: folclore nacionalcatólico, que es otra cosa.

    Respecto a lo del fútbol… quizá es cosa del ser humano: esa necesidad de tener algo que emocione, que haga vibrar, etc…, y parece que a mucha gente le hace vibrar más el fútbol que los libros o la ciencia (yo también fui aficionado al fútbol, claro que pienso que el fútbol ahora es infiitamente más estupidizante).

    (Por cierto, yo soy vegano.)

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