ARGENTINA. Descubierta otra hija de compañeros militantes desaparecidos, ya son 126

Las Abuelas de Plaza de Mayo encontraron hoy a la nieta 126 a través de la incansable lucha de Abuelas, es hija de Violeta Graciela Ortolani, quien cuando tenía 23 años y estaba embarazada de 7 meses fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976. Se había casado con el entrerriano Edgardo Garnier.
Violeta nació en Buenos Aires el 11 de octubre de 1953, pero al morir su madre, su padre se radicó en Bolívar. Juntos, pasaron algunos años hasta que la mujer se trasladó a La Plata para comenzar sus estudios universitarios.
Edgardo nació el 7 de agosto de 1955 en Concepción del Uruguay, provincia de Entre Ríos. Su familia lo llamaba “Edgar” o “Rober” y sus amigos “El Chueco” o “El Pato”.
Ambos militaron en la FAEP, y particularmente Edgardo también lo hizo en la JP y Violeta en la JUP. Luego compartieron su militancia en la organización Montoneros.
Sus compañeros la llamaban “La Viole” y a él “La Vieja Bordolino” o “El Viejo”.
Violeta fue secuestrada el 14 de diciembre de 1976 en el Barrio La Granja, La Plata. Edgardo fue secuestrado el 8 de febrero de 1977 en la ciudad de La Plata. La joven estaba embarazada de ocho meses. Pensaban llamar Marcos, Enrique o Vanesa al bebé que esperaban.
La pareja continúa desaparecida. Su hija es la nieta 126.

La niña creció con otra familia y en un punto se enteró que no era hija biológica de quienes la habían criado. “Yo me preguntaba si había sido abandonada. Mil historias se me venían a la cabeza (…) había tenido que aprender a vivir sin ese pedazo del rompecabezas de mi vida”, explicó la nieta que fue reunida con su familia.

El proceso empezó cuando la mujer, de 40 años, llegó al área de presentación espontánea de las Abuelas de Mayo e inició el proceso de identificación. Las pruebas genéticas probaron que era hija de Violeta y Edgardo. Allí se enteró que su abuela paterna, Blanca Díaz, la había buscado durante cuatro décadas.

“Estoy feliz, plena. No solo encontré la ficha del rompecabezas que me faltaba, sino que se armó otro, una nueva familia. La sensación es muy diferente: pensar que fui abandonada o no querida a sentir que fui y que soy una persona deseada, muy buscada y que tengo una familia hermosa”, añadió.

Las Abuelas de Plaza de Mayo buscan restituir la identidad de unos 500 niños que, se estima, fueron tomados por el régimen militar entre 1973 y 1976.

“Vamos quedando pocas abuelas”, añadió la presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, quien recordó que hace poco murieron dos integrantes de la organización sin poder encontrar a sus familiares. “Con la urgencia del tiempo que corre volvemos a hacer un llamado a la sociedad que nos ayude en esta búsqueda que ya lleva 40 años”, concluyó.

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