ADAY QUESADA. La sentencia del Tribunal Supremo: ¿Lapidando a Montesquieu?

Ilusiones aparte. Ha sucedido lo que previsiblemente tenía que suceder. Si no olvidáramos – o conociéramos  -,  el hecho constatable de que la Judicatura forma parte inseparable de lo que los  marxistas llaman, de  manera un tanto críptica, “la superestructura política” del Estado capitalista, posiblemente ni siquiera nos hubiera provocado un atracón el conocimiento de la indignante sentencia que sobre las hipotecas pronunció este martes el Tribunal Supremo de Justicia español.

En el curso del pasado siglo XVIII,  el barón de Montesquieu, un ilustrado francés, sostenía con mucha convicción que la distribución de las funciones Ejecutiva, Legislativa y Judicial del Estado moderno limitaría el uso arbitrario del poder, salvaguardando así la libertad y los derechos de los ciudadanos.

Se trataba, naturalmente, de una ilusión idealista que no tenía  en cuenta que quien marca la pauta en cualquier tipo de sociedad es siempre la clase social que la domina. Con la Revolución Francesay el ascenso de la burguesía al poder, el principio de la separación de poderes se convirtió en uno de los pilares teóricos constitucionales delEstado capitalista.

Pero del dicho al hecho hay un enorme trecho. Y aunque el principio de separación de poderes figurara en todas las Constituciones de lasdemocracias formales burguesas, a la hora de la verdad éste se convertía invariablemente en letra muerta. La cuestión es que en una formación social como la que nos ha tocado vivir, los jueces y todo el aparato judicial en su conjunto, no son, en absoluto, “independientes”del poder real, es decir, del Poder económico, que en última instancia es el que determina la configuración de una sociedad dada.

Aunque en España la vinculación entre el aparato judicial y elPoder económico es extraordinariamente visible, incluso estridentemente escandalosa, pues se trata de una estructura heredada directamente de la dictadura de Franco, tales conexiones y dependencias  existen igualmente -no hay que hacerse ilusiones- en los países capitalistas de nuestro más próximo entorno, como pueden serFrancia, Gran Bretaña o Alemania, habitualmente  elevados al rango de arquetipo democrático por nuestros medios de comunicación.

La sentencia emitida el pasado martes por el Tribunal Supremo español sobre a quién le corresponde pagar las tasas de las hipotecas bancarias no es, pues, más que un dato significativo que viene a corroborar con truculencia lo que ahora comentamos.

 

¡ GANA, UNA VEZ MÁS, LA BANCA !

Este martes, la Sala Tercera del Tribunal Supremo revocaba una sentencia previa, por la que se atribuía a la poderosa Banca española la obligación de hacerse cargo de los impuestos sufragados por los hipotecados en los préstamos para  la compra de viviendas.

Según relatan los medios de comunicación,  tras “una larga deliberación”  la Sala  del Tribunal Supremo, por mayoría de sus integrantes, dictó una sentencia según la cual, en contradicción con otra emitida con anterioridad, se ratificaba en que debía de ser el cliente quien pagara las tasas correspondientes al Registro de la propiedad.

Sin embargo, en tres sentencias dadas a conocer en el curso del pasado mes de octubre el Supremo se desdecía de sus criterios precedentes y sentenciaba que fueran los Bancos los que debían de hacerse cargo del citado impuesto, porque estimaban que el sujeto pasivo no era el prestatario, sino el prestamista.

De haberse mantenido estas últimas sentencias, la Banca hubiera  tenido que  asumir la devolución de miles de millones de euros a los prestatarios. A lo largo de las últimas semanas las presiones ejercidas por las entidades financiera fueron de tal calibre que obligaron a los magistrados del Supremo a reunirse sumisamente de nuevo y proceder a  reconsiderar, humildemente, una sentencia que les era adversa.

 

PRIMERAS REACCIONES

Conscientes de la impopularidad que la sentencia generará en millones de españoles que en  los últimos años no sólo sufrieron los desahucios de viviendas a cargo de la banca, sino que, además, tuvieron que asumir las deudas contraídas por las entidades financieras, personajes políticos, partidos e instituciones han comenzado a pronunciarse a lo largo de las últimas horas.

El propio Partido Popular, a través de diversos representantes institucionales, han querido mostrar su “distanciamiento” de la sentencia ahora conocida.

    “Los españoles necesitan certidumbre y que quede claro que el consumidor no tiene por qué ser el que pague el impuesto AJD (actos jurídicos documentados)”, manifestó, por ejemplo, el “popular” García Egea.

Pero, simultáneamente, y para que nadie se llamara a engaño,  el propio secretario general del PP en el Congreso, José Antonio Bermúdez de Castro, precisó que:

“Nos gusten más, nos gusten menos, o no nos gusten,  hay que acatar  las decisiones judiciales porque estamos en un Estado de derecho y es nuestra obligación”  .

Por su parte, la prensa digital socialdemócrata – eldiario.es, Infolibre, Público…– que reparten sus querencias entre el PSOE y Podemos, ha tratado de enfatizar el relativo “equilibrio de fuerzas”existente en el seno del Tribunal Supremo. Con ello, parece que pretenden abrir una brecha de esperanza en el electorado afín, en el sentido de que si en las próximas elecciones ganara el PSOE, con los apoyos de Podemos, ese equilibrio podría inclinar la balanza a favor de los magistrados “progres” en el marco de esa institución. No obstante, la experencia de  decenios  de permanencia del PSOE en el Ejecutivo del Estado no confirma, sino todo lo contrario, esa perspectiva como posibilidad.

Asimismo, Pablo Iglesias, el Secretario General de Podemos, ha dicho, como si de una novedad se tratara, que la  “independencia” del Tribunal Supremo  ha quedado en “entredicho”, llamando  a una gran movilización “cívica” el próximo sábado, en MadridPodemos no se ha caracterizado,  en los últimos años, precisamente, por sus convocatorias en la calle, sino por todo lo contrario. Nos queda la duda, no obstante, de si la movilización convocada va a ser realmente una expresión de protesta o, tan sólo, un acto preelectoral destinado a la recuperación de los apoyos sociales perdidos. Ello dependerá, obviamente, del sesgo que los asistentes deseen darle a la misma.

 

canarias-semanal.org

Lee y Comparte. Ayuda a que la contrainformación llegue a más personas.Share on Facebook
Facebook
Share on Google+
Google+
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Share on Reddit
Reddit
Email this to someone
email

3 comentarios

  1. La independencia del poder judicial ha quedado “en entredicho” … dice Pablo Iglesias …
    Joder … ¿Quién le ha pasado esa frase? ¿Marhuenda, en la fiesta de ‘La Razón’?

    Independence of judicial power is “at stake” … Pablo Iglesias said …
    Shit … Who has passed that sentence to him? Marhuenda, at ‘La Razon’s ‘ party?

  2. PartisanaIlustrada

    ANTES de proponer eso de la separación de poderes (que no es más que un cuento que no resiste más de dos recitados ante mentes profundamente infantiles) habría que echar un vistazo (pero ¡bien echao!) a lo que se entiende en nuestras suciedades basura de consumo desaforado por “Derecho”.

    ¿Cómo se forma en el Establo de Derechas del Reino Francobourbónico un letrado? ¿Qué estudia (si es que sabe alguien que eso es muy diferente de enseñar a empollar como sinónimo de tragar sin rechistar)? ¿Cómo se forma en las patéticas Facultades universitarias?

    Qué se traga una persona para llegar a ser nombrado como magistrado en este Reino Francobourbónico hasta llegar a ejercer de tal.

    Las derechas hispánicas tienen el subsuelo ya hecho, ya está el humus bien estercolado por ellas, por su ideología de servidumbre voluntaria e institucionalmente obligatoria (como la O de la ESO).

    Mientras no se haga una revolución cultural (en eso acertó de pleno la China maoísta) el Derecho español será ideológicamente una conquista de las Derechas (incluidas las socialistas del tipo falangista, krausista y psoeCIAlista). Y la separación de poderes simplemente una cortina de humo para idiotizar al personal con cuentos muy nefandos e inútiles.

  3. Pues si no ha sido Marhuenda estamos ante un anàlisis propio del tipo: ‘Zapatero es el mayor referente…’ y el ‘entredicho’ nos lleva suponer que no están en esa situación las instancias políticas, económicas…Muy fuerte.
    Le recordaremos al señor que dice que podemos, la frase de Brecht dedicada a la justicia y que parece hecha a la medida de esto llamado país.
    ‘Muchos jueces son absolutamente incorruptibles; nadie puede inducirles a hacer justicia’.

Comentar

Su dirección de correo electrónico no será publicada.Los campos necesarios están marcados *

*